España dispone de las condiciones y los recursos idóneos para ser un líder en energías renovables (sol, aire, agua, capacidad tecnológica, capital humano cualificado, etcétera), además ha asumido plenamente la responsabilidad, como actor global, de contribuir a la transición ecológica. Y en ello trabaja.

Actualmente, el 17,5% de la energía que se consume en España en renovable, según la Asociación de Empresas de Energías Renovables (APPA), en la media de la Unión Europea. Este porcentaje es aún mayor en el caso de la generación de electricidad, ya que casi el 50% del consumo eléctrico procede de fuentes renovables, como la hidráulica, la eólica, la solar y la termosolar, según Red Eléctrica.

España es, de hecho, el quinto país del mundo por potencia eólica instalada, tras China, Estados Unidos, Alemania e India, según la Asociación Empresarial Eólica (AEE). En energía solar fotovoltaica, España es el quinto país de Europa, según recoge la memoria del Instituto de Energía Solar, lo cual lo convierte en el décimo país del mundo. Los datos de IRENA (International Renewable Energy Agency), muestran que, en energía termosolar, España tiene la mayor capacidad mundial instalada, seguida de Estados Unidos. En cuanto a biomasa, España es el tercer país europeo por recursos absolutos de biomasa forestal (solo por detrás de Suecia y Finlandia) y el séptimo en términos per cápita.

España ha invertido tanto en estas tecnologías que un parte importante de los proyectos que se ponen en marcha a escala mundial los realizan empresas españolas.

 

Liderazgo en materia de sostenibilidad

El 25 de septiembre de 2015, la Asamblea General de Naciones Unidas aprobó la Agenda 2030: 17 objetivos en los ámbitos económico, social y ambiental que planteaban importantes desafíos, entre ellos, producir energías asequibles y no contaminantes. El desarrollo sostenible es una de las piezas maestras de esta Agenda de la ONU. Para ello, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) puso en marcha, con aportación española, el Fondo de Desarrollo Sostenible, entre cuyos objetivos está “la sostenibilidad ambiental”.

El compromiso de España con la Agenda 2030 y con la sostenibilidad es firme. En palabras del economista estadounidense y asesor de la ONU Jeffrey Sachs, España está liderando la transformación verde gracias, en gran medida, a que cuenta con “muy buena tecnología, con grandes empresas verdes». El Environmental Performance Index (EPI) de 2018, elaborado por las Universidades de Yale y Columbia, en colaboración con el World Economic Forum, sitúa a España en el 12º lugar entre 180 países a partir de 24 indicadores que cubren la salud medioambiental y la vitalidad ecológica.

España ha sido uno de los primeros países europeos en adoptar ambiciosas políticas verdes, especialmente en energías limpias, impulsadas por un programa de transformación energética, con una inversión de 80.000 millones de euros. Esto implica no solo potenciar las energías verdes, sino integrar sus beneficios en otros sectores como el transporte, el agua y el saneamiento.

 

Buenas perspectivas de futuro

El mundo asiste hoy a un movimiento amplio a favor de las energías renovables. España es parte activa e impulsora en este movimiento, así lo consideran desde la APPA y y se refleja en las cifras de inversión en este ámbito. En 2018 se multiplicó por más de siete las inversiones en proyectos de energías limpias, hasta alcanzar los 6.800 millones de euros, situándose de nuevo entre los 10 primeros países del mundo en renovables, el tercero entre los socios de la UE en cuanto a inversión, por detrás de Alemania y Francia. Fue, eso sí, el país europeo en el que más crecieron las inversiones en renovables.

 

FUENTES: