Que España es un país solidario es un hecho. Uno de cada tres españoles colabora con alguna ONG y, entre otras cosas, somos una de las sociedades más favorables a acoger refugiados.  Pero si hay un dato que refleja el carácter responsable de los españoles en un tema de vital importancia es el de donación de órganos y trasplantes. España es el indiscutible líder mundial, apoyado en uno de los sistemas sanitarios más eficientes del mundo.

España ha batido en 2018 el récord histórico de donaciones y trasplantes, encadenando 27 años consecutivos de liderazgo. En datos totales, se han producido 2.243 donaciones de órganos que han permitido realizar 5.314 trasplantes, lo que se traduce en 48 donantes y una tasa de 114 trasplantes por millón de población, la más alta del planeta.

Así lo confirmó la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) en su balance de actividad de 2018, que subraya que, incluso partiendo de la excelencia, el liderazgo español en este ámbito sigue creciendo. Solo en los últimos 5 años, la ONT ha aumentado en un 37% la tasa de donación, el mayor incremento de su historia que ha supuesto 6 nuevos donantes y 14,6 trasplantes cada día.

Por ahora, no hay ningún otro país que haga sombra a los datos de España. Estados Unidos, el más cercano, tiene una tasa de 31,7 donantes por millón de población; Francia de 29,7; Irlanda de 20,8; Reino Unido de 22,5; Italia de 28,9; y Alemania de 9,7. España dobla, de hecho, la media europea, de 22,3 donantes por millón de habitantes.

Una sanidad referente en el mundo

Gracias a esta cultura cada vez más solidaria, en 2018 se consiguieron reducir las listas de espera de trasplantes para todos los órganos, excepto para corazón e intestino, según datos del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social y la ONT. Pese a estos buenos datos, España sigue buscando nuevas fórmulas que permitan acceder al trasplante a los grupos con especial dificultad. Es el caso de los niños, en los que la mortalidad infantil es muy escasa y cada año se realizan entre 120 y 130 trasplantes pediátricos. En este campo, destaca la puesta en marcha de un programa de trasplante cardíaco infantil llamado AB0 Incompatible, indicado en niños mejores de 1 año, que permitió la realización de 4 trasplantes el año pasado. Además, se ha llevado a cabo el primer trasplante renal internacional cruzado del sur de Europa en colaboración con Italia; y España ha encabezado ante Naciones Unidas el impulso de una resolución contra el tráfico de órganos.

Estos datos no serían posibles sin un sistema sanitario sólido y con enormes profesionales como es el español. Según el informe Health-Efficiency Index de 2018 de Bloomberg, España cuenta con la sanidad más eficiente de Europa y la tercera del mundo, solo por detrás de Hong Kong y Singapur.

La atención primaria española es el aspecto mejor valorado, refiriéndose tanto a proveedores públicos, médicos de familia especializados y personal de enfermería que brindan servicios preventivos a niños, mujeres y ancianos, como la atención para enfermedades agudas y crónicas.

Por su parte, el informe Healthcare Access and Quality Index publicado por The Lancet en 2018, nos sitúa en el 19º puesto de 195 países en cuanto a atención y acceso a la sanidad. Se trata de un estudio que mide la calidad del sistema sanitario en todo el mundo, comparando las tasas de mortalidad de 32 enfermedades curables y adjudicando una puntuación de 0 a 100 en función de si la atención médica es la adecuada. España obtiene 92 puntos, la misma puntuación que Nueva Zelanda, Dinamarca, Alemania y Francia, en un ranking liderado por Islandia y Noruega con 97 puntos.

La solidez de nuestro sistema sanitario se ve reforzada en el estudio Spain Health System Review, elaborado por el European Observatory on Health Systems and Policies, que destaca que desde 2010 los esfuerzos nacionales de salud pública se han centrado en el desarrollo de disposiciones reglamentarias destinadas a abordar factores determinantes de la salud, tales como la ley del tabaco, actividades de promoción sobre nutrición y actividad física o la mejora los mecanismos de coordinación entre las 17 autoridades sanitarias y el Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA) en términos de vigilancia y control de epidemias.

La fortaleza del sistema sanitario, sumado a la buena calidad de vida, explica que España tenga una de las mayores esperanzas de vida del mundo. En concreto, la más alta de la Unión Europea y la tercera mayor del mundo, solo por detrás de Japón y Suiza, con una media de 83,1 años según la Organización Mundial de la Salud. Una dinámica de mejora que, según un estudio del Institute for Health Metrics and Evaluation (IHME) de la Universidad de Washington, hará que España tenga la esperanza de vida más alta del mundo en el año 2040, rozando los 86 años de media.

En definitiva, la sociedad española goza de una buena salud: no solo en lo relativo a la sanidad, sino en su capacidad de solidaridad y responsabilidad social, lo que la convierte en un referente internacional. Es deber de todos seguir trabajando por mantener y mejorar el liderazgo.

 

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