Desarrollo sostenible en España - Puesto 21 del mundo

Aunque parezca lejano, el 2030 está a la vuelta de la esquina. Sobre todo si lo que se plantea es cumplir con los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) marcados por la Organización de Naciones Unidas (ONU) para convertir nuestro planeta en un mundo mejor. Un compromiso que España ha adquirido y para el que está trabajando de forma constante.

Este esfuerzo le ha servido a nuestro país para colocarse en la posición 21 (de 162 países analizados) del informe Sustainable Development Report 2019, elaborado por la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible (SDSN). Con una puntuación de 77.8 sobre 100, nos ponemos por delante de grandes potencias como Estados Unidos, Israel o Rusia, y nos quedamos muy cerca de países con políticas muy enfocadas al medio ambiente y la sostenibilidad como Canadá (puesto número 20 con un 77.9 sobre 100) o Islandia (puesto número 14 con un 79.2 sobre 100).

España obtiene los mejores resultados en el ODS 6 (agua limpia y saneamiento) y en el ODS 7 (energía asequible y no contaminante). El informe también apunta que hemos mejorado notablemente en el ODS 3 (salud y bienestar) y en el ODS 4 (educación de calidad), aunque todavía queda trecho por escalar para llegar a cotas óptimas en estos dos campos. Un trabajo que ya está en proceso.

El documento de la SDSN se basa en datos producidos por organizaciones internacionales, como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la OCDE. También usa registros de la sociedad civil y de centros de investigación, y hace referencia a las principales brechas informativas con las que se han topado sus autores. Todo el trabajo ha sido auditado estadísticamente por la Comisión Europea.

Una referencia internacional

Aunque durante la última gran crisis económica hemos percibido grandes déficits en las áreas que se promueven desde la Agenda 2030, España ha sabido sobreponerse y mantener una posición predominante en algunos de los puntos que ésta trata. Por ejemplo, en energías renovables.

Según la International Renewable Energy Agency (IRENA), somos la 10.ª potencia mundial en este campo. Actualmente, el 17,5% de la energía que se consume en nuestro país es renovable, teniendo en cuenta los datos de la Asociación de Empresas de Energías Renovables (APPA). Y si nos atenemos a la generación de electricidad y a su demanda diaria, casi el 50% del consumo eléctrico procede de estas fuentes inagotables: hidráulica, eólica, solar y termosolar, según Red Eléctrica Española (REE).

No es de extrañar, teniendo en cuenta que España se ha convertido en el país con mayor capacidad mundial instalada de energía termosolar. Pero también en el 5.º del mundo por potencia eólica instalada; el 5.º de Europa en energía solar fotovoltaica; y el 3.º de Europa en cuanto a recursos absolutos de biomasa forestal, según datos de diversas patronales nacionales sectoriales, como APPA, la Asociación Empresarial Eólica (AEE) o el Instituto de Energía Solar.

Y es que contamos con unas condiciones climáticas y geográficas idóneas para ello, sin contar con el capital humano y el conocimiento especializado adquirido después de 20 años de desarrollo de este sector económico, sostenible y respetuoso con el medio ambiente.

Este tipo de referencias muestran una España comprometida con la transformación medioambiental. Así lo ha expresado también Jeffrey Sachs, economista estadounidense y asesor de la ONU, según el cual nuestro país está liderando esta revolución gracias a las tecnologías que han desarrollado muchas de sus empresas verdes.

Por otra parte, el Enviromental Performance Index (EPI) de 2018, elaborado por las Universidades de Yale y Columbia (EE.UU.) en colaboración con el Foro Económico Mundial, coloca a nuestro país en la posición número 12 de entre 180 países en cuanto a salud medioambiental y vitalidad ecológica. Datos y referencias que nos muestran que vamos por el camino correcto.

 

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