Después de años de estancamiento, las energías renovables están viviendo un crecimiento exponencial en España. Las nuevas capacidades de potencia renovable adjudicada en 2016 y 2017, la competitividad alcanzada por algunas tecnologías y los nuevos y más ambiciosos objetivos de la Unión Europea dibujan un horizonte muy positivo para el sector de las energías limpias en nuestro país.

 

Las últimas cifras hablan por sí solas, tanto en lo que se refiere a generación y almacenamiento como a inversión. Durante el pasado 2019, España se ha posicionado como el segundo país europeo que más energía eólica ha instalado y el primero en inversión, con 2.800 millones de euros. En concreto, el informe ‘Wind Energy in Europe 2019’, de WindEurope, señala que nuestro país instaló 2,3 GW de nueva energía eólica terrestre, lo que supuso su mayor tasa de instalación desde 2009. En el ránking, el país con mayor instalación de energía eólica fue Reino Unido (2,4 GW, tanto en tierra como en alta mar); el tercero Alemania (2,2 GW, terrestres y offshore), seguido de Suecia (1,6 GW, todo en tierra) y Francia (1,3 GW, también en tierra). En lo que respecta exclusivamente a energía eólica terrestre, España lideró la instalación de nuevos parques.

En su conjunto, según los datos de WindEurope, Europa instaló 15,4 GW durante 2019, de los cuales tres cuartas partes procedente de energía eólica terrestre y una cuarta parte marina. De forma que el continente cuenta con un total de 205 GW de energía de este tipo, lo que supone un 15% de todo el consumo de electricidad de Europa el año pasado.

Respecto a las inversiones en España, solo en 2019, las transacciones de renovables aumentaron un 14%, lo que supone un valor de 23.067 millones de euros procedente de las 63 transacciones registradas en el país, según los datos de Mergermarket analizados por la consultora KPMG. Un record de grandes inversiones que, además, se cierran cada vez con mayor rapidez y están protagonizadas, en su mayoría, por inversores agrupados en plataformas especializadas en energía o agregadores, fondos clásicos de infraestructuras y otras compañías. Se trata, además, de un mercado muy dinámico, con mucho dinero disponible y necesidad de invertir en renovables, tanto en activos en operación como en desarrollo, y no solo en eólico o fotovoltaico –las energías renovables “clásicas”- sino también en biomasa, lo que hace esperar un 2020 con un fuerte crecimiento de operaciones.

 

Crecimiento constante e impacto positivo en la economía

 

Los datos positivos en cuanto a energía eólica e inversiones en España se suma un crecimiento constante en el conjunto de las energías renovables en el país. En 2018, el sector de las energías verdes experimentó un crecimiento de 10,7% en términos reales, lo que se tradujo en una aportación de 10.521 millones de euros al PIB nacional (0,87%), empleando a 81.924 trabajadores (un aumento del 3,3%) y marcando un nuevo récord de exportaciones (4.769 millones de euros). Así lo recoge el Estudio del Impacto Macroeconómico de las Energías Renovables en España, de la Asociación de Empresas de Energías Renovables (APPA), el último balance publicado.

Según el Estudio, las renovables supusieron el 13,9% de nuestra energía primaria (un 8,2% más que en el año anterior) y generaron el 38,1% de nuestra electricidad, ahorrando más de 8.500 millones de euros en importaciones de combustibles fósiles y 899 millones en derechos de emisión, y aportando a las arcas públicas más de 1.000 millones de euros. En la Unión Europea, el aumento de la energía renovable fue de un 7,8%, hasta llegar a suponer el 15,5% del total de la energía primaria; un porcentaje que, a nivel mundial, se ha estancado en el 10,8%.

Además de sus aportaciones económicas y laborales, las tecnologías renovables también evitaron que se emitieran a la atmósfera casi 57 millones de toneladas de CO2, si bien el petróleo sigue manteniéndose como la fuente de energía primaria más consumida en España.

 

Un país cada vez más comprometido con la sostenibilidad

 

El empuje de las energías renovables y la apuesta por la sostenibilidad también ha calado en la sociedad española. Según el estudio elaborado por la empresa de investigación de mercados Ipsos junto al Foro Económico Mundial, nuestra población ha cambiado sus hábitos de consumo un 76% con el fin de mitigar los efectos del cambio climático, lo que le sitúa en el octavo lugar del ranking, por delante de naciones como Reino Unido, Francia, Alemania, Suecia o Nueva Zelanda.

Los principales aspectos en los que los españoles han variado sus comportamientos en mayor medida están relacionados con un menor gasto de agua y de energía, con el reciclaje y la reutilización de productos y con el uso de electrodomésticos de bajo consumo. Por el contrario, aún queda bastante margen de mejora en el uso racional de medios de locomoción no contaminantes y en el fomento del transporte público.

Una preocupación que también refleja un estudio de Pew Research Center, en el que se constata que un 81% de los españoles cree que el cambio climático es una amenaza grave para el planeta. Una opinión que también se refleja en el informe Los españoles ante el cambio climático, del Real Instituto Elcano, que confirma que nuestra conciencia ambiental es media-alta y que un 97% cree que el cambio climático existe (y, de ellos, un 92% opina que el ser humano es el responsable).

 

FUENTES:

 

Estudio del Impacto Macroeconómico de las Energías Renovables en España – Asociación de Empresas de Energías Renovables (APPA) 
• «Las transacciones de renovables en España aumentaron un 14% en 2019″ – Expansión 
‘Wind energy in Europe in 2019 
Cambio climático y comportamiento del consumidor – Ipsos
A look at how people around the world view climate change – Pew Research Center 
Los españoles ante el cambio climático – Real Instituto Elcano