En apenas treinta años, el mundo ha vivido una increíble transformación de lo analógico a lo digital, hasta acabar girando en torno a Internet. Una evolución que ha afectado a las estructuras económicas, sociales, políticas, científicas y culturales, y en la que España no ha permanecido al margen. Es más, nuestro país ha pisado el acelerador en materia tecnológica y de conexiones, hasta situarse a la vanguardia.

España se ha convertido, de hecho, en el quinto país de la Unión Europea y el octavo del mundo con mayor penetración de Internet, según el informe Inclusive Internet Index 2019, elaborado por la Unidad de Inteligencia de The Economist y Facebook. Con una puntuación de 84 sobre 100, supera a potencias tecnológicas como Francia, Japón y Alemania, además de otros vecinos europeos como Italia, Bélgica y Países Bajos, en un ranking encabezado por Suecia, Singapur y EEUU. El estudio posiciona a España como primer país europeo en cuanto a capacidad; es decir, habilidades, aceptación cultural y políticas de fomento de Internet; y el segundo en cuanto a calidad y amplitud de las infraestructuras.

Un aspecto, este último, en el que somos un referente mundial. España es el tercer país de la OCDE con mayor penetración de Fibra Óptica para el Hogar (FTTH), solo por detrás de Japón y Corea. En 2018, nuestro país ha alcanzado los 14,68 millones de conexiones en hogares; a buena distancia, por ejemplo, de Francia, el segundo mercado europeo que más ha apostado por el FTTH, que cuenta con 10,8 millones de hogares conectados por Fibra Óptica. Alemania, Reino Unido e Italia están muy por detrás en cuanto a despliegue.

El avance ha sido inmenso y en tiempo récord. En menos de una década, el tejido empresarial de las telecomunicaciones españolas ha realizado una importante inversión en fibra óptica, cableando con alta tecnología prácticamente todos los territorios del país, y permitiendo un acceso a Internet de máxima velocidad.

Mayor conexión, más oportunidades empresariales

La existencia de una red de telecomunicaciones rápida y eficiente ha convertido a España en el 23º país del mundo con mejores condiciones para que las compañías tecnológicas decidan establecerse, según The Economist Intelligence Unit.

De hecho, Madrid y Barcelona están en la lista de las diez ciudades europeas donde han nacido más startups digitales en 2018, según el informe del Mobile World Capital Barcelona, Startup Ecosystem Overview 2019. El mismo informe resalta que España es el país europeo donde más ha crecido en porcentaje de desarrolladores profesionales (más de un 15%), y es el cuarto exportador de talento. Las startups tecnológicas españolas, según el estudio del MWC, tienen preferencia por desarrollar negocios como aplicaciones móviles, comercio electrónico y lo que se denomina marketplace (un escaparate comercial digital).

Y es que, tal y como afirma la Unión Internacional de Telecomunicaciones, España ofrece altas tasas de penetración tanto para servicios fijos como móviles y un fuerte foco en el despliegue de redes de alta velocidad, lo que ha consolidado un mercado de telecomunicaciones maduro, innovador y bien desarrollado, donde las startups tecnológicas tienen el campo abonado para crecer y los ciudadanos pueden adquirir formación y conocimientos, informarse, expresarse y conectarse entre ellos. España, también en materia de comunicación y tecnología, mira al futuro.

 

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