El flamenco, un arte universal
16/11/2020 |

​​EFE/Gustavo Cuevas

Desde sus orígenes hasta la pasión que despierta en países como Japón, con motivo del Día Internacional del Flamenco repasamos las notas más reconocibles de este arte Patrimonio de la Humanidad
La cultura española es rica y diversa como pocas. De norte a sur, y de este a oeste, la gastronomía, la música, el arte y hasta la lengua han ido evolucionando hacia una enorme multitud de manifestaciones. Pero si hay una expresión artística española reconocible en todo el mundo es el flamenco

Un arte que es mucho más que un baile o un cante: es un legado cultural acumulado durante siglos con una gran variedad de estilos, corrientes y tendencias que no solo se muestran sobre un escenario, sino que se estudian en Universidades. 

Hoy, Día Internacional del Flamenco y 10º aniversario de su designación como Patrimonio Cultural Inmaterial por la UNESCO, repasamos las claves de este arte universal. 


Origen popular 


Aunque bebe de la herencia de los diferentes pueblos que han habitado la Península (griegos, romanos, judíos y musulmanes, entre otros), el flamenco actual tiene su origen en el pueblo gitano y en los núcleos urbanos de la Baja Andalucía (especialmente en Cádiz, Jerez de la Frontera y el barrio de Triana, en Sevilla), así como en algunas zonas de la Región de Murcia y Extremadura. Si bien no puede establecerse una fecha exacta, es a finales del siglo XVIII cuando se documentan por primera vez los bailes de las comunidades gitanas en estas zonas, cada vez más presentes en fiestas y escuelas de danza durante el siguiente siglo.


Café Cantante de Sevilla, primeros locales donde se cantaba y bailaba flamenco


Unido al fervor que suscitó el costumbrismo andaluz tanto en España como en otros países –la novela y ópera Carmen o los Cuentos de la Alhambra de Washington Irving son buena muestra de ello-, el género del flamenco vive su impulso definitivo durante el siglo XIX en los Cafés Cantantes, escenarios donde a través del cante jondo y el baile se expresaba el sentimiento de la cultura mestiza y andaluza. A partir de ahí se conformarían los palos o estilos flamencos, cuyos patrones fijaría Antonio Mairena ya entrado el siglo XX. 

Durante las primeras décadas de ese siglo el flamenco sigue extendiéndose, tanto hacia un público más popular –en la llamada Ópera Flamenca, en grandes escenarios- como entre intelectuales de la talla de Lorca y Manuel de Falla. En esta edad de oro del flamenco destacaron impulsores como La Niña de los Peines y Antonio Chacón, a los que siguieron Pepe Marchena, Manolo Caracol o Manuel Vallejo, entre otros. 


La renovación de los 70 y 80


Camarón de la Isla y Paco de Lucía, renovadores del cante y la guitarra flamenca


El flamenco no se mantuvo al margen de la explosión cultural que vivió España tras la llegada de la democracia. Si ya años antes habían existido corrientes flamencas contrarias al franquismo (que había utilizado este arte como elemento unificador de la cultura española), con representantes como Enrique Morente o Lole y Manuel, en los 70 surgen los grandes renovadores del género. Mientras la cantante Rocío Jurado modernizaba el flamenco y lo llevaba hasta Latinoamérica, el dúo formado por Camarón de la Isla y el guitarrista Paco de Lucía rompía definitivamente con el conservadurismo previo e impulsaba nacional e internacionalmente el nuevo flamenco. Sin olvidar el surgimiento del rock andaluz, con grupos como Smash y Triana

La Movida Madrileña, el movimiento cultural de ruptura surgido en los años 80, también influyó en el flamenco, fusionando este género con otros estilos como el pop, el blues o el rock. Ketama, Antonio y Rosario Flores y Ojos de Brujo son algunos ejemplos de estas tendencias heterogéneas, a los que posteriormente se han sumado figuras más puristas, como Miguel Poveda, Estrella Morente o Marina Heredia, y otras más innovadoras, como Fuel Fandango o Rosalía, que han fusionado el flamenco con sonidos electrónicos y urbanos. 

De forma paralela al cante, el baile flamenco también ha ido evolucionando durante estos dos siglos: desde los patios, tabernas y Cafés Cantantes, hasta la incorporación a los ballets flamencos, el teatro y el cine. Pilar López, Carmen Amaya, Antonio Gades o las más actuales Cristina Hoyos, Matilde Corral o Sara Baras son algunas de sus mayores representantes. 


​​Imagen de la película 'El amor brujo' (1986), de Carlos Saura


El flamenco en el mundo


El arte y la pasión del flamenco han llegado a los cinco continentes, tanto a través de espectáculos flamencos, como con la creación de escuelas especializadas en esos países. En países de América Latina como Costa Rica, El Salvador, Guatemala, México, Panamá, Venezuela y Puerto Rico han surgido academias y escuelas de flamenco; en Chile, por su parte, cuentan con guitarristas flamencos de primer nivel. 

Existen también festivales de flamenco en todo el mundo, como el de Londres, la Bienal de Flamenco de Ámsterdam, la Bienal de Arte Flamenco de París o el Festival de Flamenco Internacional de Albuquerque (México). 

Pero si hay un país que, pese a las diferencias culturales con España, ha mostrado una enorme pasión por el flamenco, es Japón. Se introdujo en el país nipón en la década de los 1920, y desde entonces se ha extendido de tal forma que Japón está considerada la segunda patria del flamenco, hasta tal punto de que, según se dice, existen allí más escuelas de flamenco que en España. Destacan figuras pioneras y referentes del baile flamenco como Shoji Kojima, Yoko Tamura,  Yoko Komatsubara y Yoko Omor.



El Festival de flamenco 'Cante de las Minas' celebrado en Tokio en 2014. EFE/Christopher Jue


Patrimonio de la Humanidad


El valor artístico y universal del flamenco llevó a que, el 16 de noviembre de 2010, la UNESCO lo declarara Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, a iniciativa de las comunidades autónomas de Andalucía, Extremadura y Murcia. Una categoría que protege y otorga proyección universal a costumbres, tradiciones y artes que, por su valor, trascienden lo puramente local o nacional para convertirse en patrimonio mundial. Con motivo de este logro, se estableció oficialmente también el Día Internacional del Flamenco.




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