España Democracia Plena

Hay quien cree que se trata de una obviedad, pero lo cierto es que, si lo es, no la hemos explotado: España es una democracia plena, consolidada y moderna que se ha erigido como tal en un tiempo récord. Tal vez por una cierta tendencia a la autocrítica, hemos olvidado mostrar lo que hemos logrado, juntos, ciudadanos e instituciones. Un país que hace poco más de cuarenta años debía sacudirse los rescoldos de la dictadura, y que ha sido capaz de colocarse entre las veinte democracias más reconocibles del planeta. Y no lo decimos nosotros: así lo consideran numerosos y prestigiosos índices internacionales independientes con múltiples datos sobre la mesa.

Año tras año, España ha ido escalando puestos y colocándose a la vanguardia en materia de democracia, libertad, igualdad y Estado de Derecho. Así, por ejemplo, nuestro país ocupa el lugar número 19 de una lista de 165 países que integran el Democracy Index, la clasificación anual elaborada por The Economist Intelligence Unit (EIU). En 2019, la puntuación de España es de 8,08 sobre 10.

Este organismo nos sitúa como una de las 20 democracias plenas (full democracy) del mundo, situación que comparte con países como Noruega, Suecia, Nueva Zelanda, Dinamarca, Canadá, Suiza y Alemania, entre otros, a los que hasta hace poco mirábamos con una mezcla extraña de admiración y envidia. Según EIU, junto a las democracias plenas coexisten en el mundo democracias defectuosas (flawed democracy), regímenes híbridos (hybrid regime) y regímenes autoritarios (authoritarian regime).

El Democracy Index se elabora a partir de la evaluación de expertos que analizan 60 indicadores en cinco categorías: procesos electorales y pluralismo, libertades civiles, funcionamiento del gobierno, participación política y cultura política. Y en España, claro, los analistas que elaboran el citado índice se han encontrado un lugar que respeta la pluralidad política, tal y como refleja la configuración del Congreso; en el que un independentista partidario de marcharse del país puede defender sus ideas en las Cámaras; en el que el voto ya no asusta, sino que enorgullece; en el que la igualdad de todos sus ciudadanos, independiente de su raza, etnia, sexo, origen o condición sexual, es una realidad legal y una prioridad política.

Otro de los índices que estudian la democracia es el elaborado por el Instituto Varieties of Democracy de la Universidad de Gotemburgo, que publicó en mayo de 2019 su tercer informe sobre 179 países. El conocido como V-Dem identifica en sus últimas ediciones “tendencias preocupantes” para la democracia, como la gran polarización existente en la esfera política. Por otra parte, el número de países que retroceden en indicadores democráticos es muy similar al del número de países que avanzan.

España figura en el puesto 26 en el V-Dem como democracia liberal, y destaca en el componente de igualdad ante la ley y libertades individuales (11 del mundo), así como en los límites del poder judicial al ejecutivo (7) y en elecciones limpias (7).

El Estado de Derecho y las libertades, bases para una democracia plena

 

El fortalecimiento de las instituciones democráticas ha hecho que España avance también en otro de los índices de referencia; en este caso el Rule of Law Index, que elabora el World Justice Project. Así, nuestro país se sitúa en el puesto número 21 a escala mundial, un avance en dos posiciones respecto al año anterior. Este índice tiene en cuenta ocho factores: respeto a los derechos de los ciudadanos, las restricciones a los poderes del gobierno, la ausencia de corrupción, la existencia de un gobierno abierto, los derechos fundamentales, el orden y la seguridad, el cumplimiento de la normativa, la justicia civil y la justicia penal. Según World Justice Project, el Estado de derecho en España ha seguido avanzando en un año en que muchos países han perdido posiciones en el índice. En concreto, 61 países empeoraron, 23 se mantuvieron estables y 29 mejoraron, entre ellos, España.

El estado de las libertades básicas de los ciudadanos, tales como la libertad de expresión, la posibilidad de votar a diferentes partidos políticos, la libertad de reunión, la libertad religiosa, la libertad de prensa, la libertad de movimiento, etcétera, es otro aspecto clave a la hora de evaluar el estado de la democracia en un país. Tomando en cuenta estos parámetros, Freedom House elabora cada año su índice mundial sobre La libertad en el mundo, en el cual España obtiene 94 puntos sobre 100 en la clasificación de 2019, y ocupa el puesto número 20 entre los países más libres del mundo, por delante de Francia, Italia, Austria y Reino Unido.

Todos estos índices muestran que España está en la vanguardia de las democracias más modernas, resultado del esfuerzo conjunto de los españoles durante estos últimos cuarenta años de Constitución.

 

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