matrimonio homosexual en España

Quién iba a decir, en la España de los años 70, que en las siguientes décadas el país iba a dar pasos de gigante en materia de igualdad y derechos LGBTI+. De la primera manifestación del Orgullo Gay en la Barcelona de 1977 hasta la celebración del Orgullo LGBT+ mundial en Madrid en 2017, pasando por la rabiosa libertad de la Movida Madrileña, himnos como el Mujer contra mujer de Mecano, la cada vez mayor presencia de personas LGBTI+ en los medios de comunicación y la aprobación del matrimonio homosexual en 2005, España ha pasado en poco más de cuatro décadas de perseguir legalmente la homosexualidad a ser uno de los países referentes en derechos LGBTI+. No todo está hecho y todavía queda mucho camino por avanzar hasta lograr la igualdad real y efectiva. Sin embargo, España se ha consagrado como uno de los países más seguros del mundo y que mejor tolera las diversas identidades sexuales.

Pioneros en matrimonio homosexual y adopción homoparental

El 3 de julio de 2005 entró en vigor la modificación aprobada por las Cortes españolas del Código Civil, por el cual se homologaba completamente el matrimonio entre personas del mismo sexo al de diferentes sexos. España se convertía así en el tercer país del mundo en legalizar el matrimonio igualitario para todos los ciudadanos, independientemente de su orientación sexual, solo por detrás de Países Bajos (2000) y Bélgica (2003), y en el mismo año que Canadá. Gracias a esta ley, España fue el primer país en establecer la igualdad total en lo relativo a adopción entre parejas del mismo sexo, puesto que la Ley 13/2005 entró en vigor cuando la legislación holandesa no contemplaba la adopción de niños extranjeros y la belga aún no admitía la adopción por parte de matrimonios homosexuales. Sin embargo, en un planeta con más de 70 países que todavía consideran ilegal la homosexualidad, la adopción por parte de matrimonios del mismo sexo sigue siendo difícil.

Uno de los países con mayor aceptación

La aprobación del matrimonio homosexual  fue un reflejo del progreso social y de mentalidad de los españoles. Ya en 2013 Pew Research Center, uno de los estudios de opinión pública más importantes del mundo, situaba a España como el país con mayor aceptación de la homosexualidad. En concreto, de su informe The Global Divide on Homosexuality, se extraía que un 88% de los españoles consideraba que la homosexualidad debía ser aceptada por la sociedad, mientras un 11% de los españoles consideraba que no.

Un porcentaje, el de personas opuestas a la aceptación de la homosexualidad, que se ha reducido hasta el 7% en 2018, según el artículo Eastern and Western Europeans Differ on Importance of Religion, Views of Minorities, and Key Social Issues, también de Pew Research Center, situándonos como el segundo país con menor oposición al matrimonio homosexual, solo por detrás de Suecia (5%). Las condiciones sociales y jurídicas alcanzadas en España no solo han ofrecido garantías a la población española, sino que han convertido al país en uno de los mejores de Europa para solicitantes de asilo LGBTI+ procedentes de países en los que está penado. En concreto, según el estudio Rainbow Europe 2019 de la asociación ILGA, España ocupa la 6.ª posición en materia legislativa de protección internacional de personas LGBTI+ de entre 49 Estados.

Persecución de los delitos de odio

Si bien hay mucho trabajo por delante hasta lograr una tasa de cero, España ha avanzado también en la persecución de delitos de odio, especialmente los relacionados con homofobia, bifobia o transfobia. Si bien en el año 2013 esta tipología suponía el 30,56% de los delitos de odio registrados por el Ministerio del Interior, en 2017 el porcentaje no llegaba al 20%. Además, España cuenta con una fiscalía especializada en delitos de odio, así como un Plan de Acción de Lucha contra los Delitos de Odio y una Oficina Nacional contra este tipo de delitos.

Pese a los avances durante las últimas décadas y a la mejora de las libertades y derechos LGBTI+ en nuestro país, siguen existiendo agresiones por razón de identidad sexual; siguen dándose demasiados casos de discriminación laboral –sobre todo a personas trans-; y, desde algunos sectores sociales, sigue considerándose la homosexualidad, bisexualidad o transexualidad como un problema que puede ser corregido. Los Orgullos LGBTI+, cada vez más comunes en ciudades y pueblos españoles, son una de las manifestaciones más claras de que se puede celebrar todo lo logrado y reivindicar lo que queda por conseguir. Y la sociedad en su conjunto es la responsable de alcanzarlo.

Fuentes: