Revalida su primera posición en el ranking global elaborado por U.S. News & World Report sobre 35 dietas, además de estar considerada la mejor en las categorías de mejor alimentación saludable, la más fácil de seguir, la más idónea para diabéticos y la mejor basada en frutas y verduras.

 

 

 

La dieta mediterránea es la mejor del mundo. Así lo ratifica, por tercer año consecutivo, la lista elaborada por U.S. News & World Report –organización dedicada a rankings y asesoramiento al consumidor- sobre las mejores dietas alimentarias.

La dieta mediterránea que, como señala esta publicación, es la centrada en reducir el consumo de carnes rojas, azúcar y grasas saturadas, incorporando más alimentos como nueces y trigo en el régimen diario, consigue el primer puesto no solo en el índice global, sino en otras tres de sus categorías. Así, está valorada como la mejor dieta para una alimentación saludable; como la más sencilla de seguir de forma rutinaria; la más idónea para personas con diabetes; y la que mejor incluye frutas y verduras.

En esta valoración, realizada por un panel de 25 expertos compuesto por nutricionistas de alto nivel de diferentes países, dietistas y médicos especialistas en diabetes, cardiología y pérdida de peso, la dieta mediterránea supera en el ranking global a la dieta DASH, baja en sal y alta en frutas y verduras, que busca reducir y prevenir la hipertensión; y la dieta flexitariana, una dieta en la que prácticamente se elimina la ingesta de carne.

 

La dieta mediterránea contribuye a la buena salud de los españoles

 

España es, según el Healthiest Country Index de Bloomberg, el país más saludable del mundo. Y, entre los factores, destaca la alimentación, basada en una dieta mediterránea. El estudio, que analiza los hábitos de vida de 169 países, destaca –además del sistema sanitario español y de las buenas condiciones climáticas- el uso del aceite de oliva en las cocinas españolas y el consumo de frutos secos tales como nueces.

Unos hábitos que sitúan a España en primer lugar de su ranking, por encima de países como Italia –en el que también predomina la dieta mediterránea-, Islandia, Japón, Suiza, Suecia o Australia.

Y es que los beneficios de la dieta mediterránea para la salud están ampliamente analizados. Entre otros, el ensayo clínico Predimen (Prevención con Dieta Mediterránea), financiado por el Instituto de Salud Carlos III y codirigido por un catedrático de la Universidad de Navarra, ha demostrado mediante un ensayo clínico con una muestra de 10.000 personas (publicado en The New England Journal of Medicine), que la dieta mediterránea tiene un efecto positivo sobre la prevención cardiovascular. En concreto, el estudio concluye que la incidencia de ictus o infartos en personas que siguen esta dieta es significativamente menor, además de reducir en un 30% el riesgo de sufrir problemas arteriales.

 

Patrimonio Inmaterial de la Humanidad

 

No solo el ámbito científico avala las bondades de la dieta mediterránea: también la UNESCO, que la incluyó en 2013 su lista de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, en una candidatura compartida y defendida por Chipre, Croacia, España, Grecia, Italia, Marruecos y Portugal.

La UNESCO no solo lo considera una forma de alimentarse, sino un “conjunto de conocimientos, competencias prácticas, rituales, tradiciones y símbolos relacionados con los cultivos y cosechas agrícolas, la pesca y la cría de animales, y también con la forma de conservar, transformar, cocinar, compartir y consumir los alimentos”.

 

 

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