España, destino nº1 de Erasmus+

 

Con la nueva temporada llega también la apertura del curso universitario, que año tras año trae a España a multitud de estudiantes de todos los rincones de Europa a través de programas como el Erasmus+. Según los últimos datos de la Comisión Europea, encargada de gestionarlo, nuestro país es el mayor receptor de alumnos del programa, con casi 47.138 estudiantes de los 800.000 registrados en el curso 2016/17 (los últimos datos disponibles).

Supera en mucho a los cerca de 32.876 acogidos por las universidades alemanas, y a los 31.243 de Reino Unido, segundo y tercer país del ranking, respectivamente. También a los 44.600 registrados en el curso anterior. Del total de becados que vinieron a España, 33.155 lo hicieron para estudiar y casi 13.983 para hacer prácticas laborales.

La mayoría vienen atraídos por la cultura y la lengua española, que pueden perfeccionar a lo largo de su estancia. No debemos olvidar que el castellano es el idioma que más crece en el mundo. Según datos del informe El español, una lengua viva 2018, publicado por el Instituto Cervantes, el español es el idioma oficial en 21 países y hoy lo hablan más de 577 millones de personas. Es decir, el 7,6% de la población mundial.

Nosotros también viajamos

 

Si miramos a la inversa, España es el tercer país emisor de estudiantes a través de este programa: más de 40.000 en el curso 2016/17, una cifra que aumenta frente a los 39.223 del curso anterior. Todos ellos han podido conocer nuevas culturas, experimentar cómo funciona la vida en otros países durante uno o dos semestres, mejorar sus conocimientos en lo que a idiomas se refiere y potenciar su capacidad de adaptación a los cambios.

De ellos, cada vez son más los que se marchan a hacer prácticas laborales: 8.639 en el último curso registrado frente a los 7.869 del año anterior. En general, los destinos con más afluencia entre los españoles fueron Italia (8.124), Reino Unido (4.570), Alemania (3.843) y Francia (3.793).

Son estas cifras que, según las estadísticas, mejorarán nuestra competitividad futura. El informe publicado por Erasmus+, basado en los comentarios de 77.000 participantes (alumnos, personal docente y representantes de las organizaciones que colaboran con el programa) asegura que los alumnos beneficiados han tenido más éxito a nivel profesional. Por otra parte, a lo largo de su historia ha servido para que las universidades sean más innovadoras.

 

La historia del programa

 

Erasmus+ es un programa de la Unión Europea que lleva más de 30 años (desde 1987) fomentando el intercambio cultural y de conocimientos entre estudiantes y profesores de distintos países de Europa, en su mayoría. Aunque, en menor medida, también abre las puertas a personas de otras partes del mundo.

Su presupuesto actual (para el periodo 2014-2020) ronda los 14.700 millones de euros que están sirviendo para becar a más de 4 millones de europeos, que podrán estudiar, formarse y adquirir experiencia en el extranjero. Entre sus objetivos se plantean diversos temas específicos, como reducir el desempleo en la población más joven y animarles a participar en la vida democrática de Europa.

Por otra parte, y teniendo en cuenta que no sólo los estudiantes más jóvenes se pueden beneficiar de este programa, Erasmus+ también busca potenciar la formación de la población adulta en nuevas competencias y cualificaciones exigidas por el mercado laboral. Y, por supuesto, promover la cooperación y la movilidad con los países asociados de la UE, entre otros aspectos.

En España hay dos organizaciones encargadas de la gestión coordinada del programa: el Servicio Español para la Internacionalización de la Educación (SEPIE) y la Agencia Nacional Española (ANE), integrada al Instituto de la Juventud (Injuve). Además, las acciones de Erasmus+ Deporte, una variante para la promoción del deporte, están gestionadas directamente por la Comisión Europea a través de su Agencia Ejecutiva en el ámbito Educativo, Audiovisual y Cultural (EACEA).

 

FUENTES:

Erasmus+ anual report 2017 – Comisión Europea
El español, una lengua viva 2018 – Instituto Cervantes