Cada vez sorprende menos viajar al lugar más recóndito del mundo y ver a niños lucir camisetas de jugadores del Real Madrid o del Barça, y a aficionados estar al tanto de los últimos fichajes y copas de los equipos españoles. El deporte y, de forma significativa, el fútbol, se han convertido en puntas de lanza de la imagen de España en el exterior.

El fútbol es, sin duda, el deporte más seguido entre los españoles y el que mejor posiciona a España como una auténtica potencia deportiva. La influencia de los clubes españoles, especialmente el Real Madrid y el FC Barcelona, es incomparable. Ambos se encuentran en el top 10 de clubes con mayor número de socios: los del Barça ascienden a 163.000 socios, ocupando la segunda posición; mientras el Real Madrid, con unos 92.000 socios, es el octavo.

Aunque son datos muy difíciles de concretar, se calcula que el primero tiene una base de más de 450 millones de seguidores en todo el mundo, según las cifras obtenidas por el club en alianza con Microsoft en 2016; mientras otros 340 millones de personas son aficionados al Barça, según los datos de Euromericas Sport Marketing en ese mismo año.

Ocupan también la oro y la plata entre los clubes que generan más dinero del mundo: el Real Madrid, en primera posición, generó 750,9 millones de euros; por su parte, el Barcelona, en segunda, 690,4 millones, según los datos del informe Deloitte Football Money League 2019. Sin olvidar las astronómicas cifras de espectadores que consiguen los partidos entre ambos equipos: unos 650 millones de audiencia potencial en todo el mundo.

Con estas cifras, es lógico el reseñable impacto del fútbol profesional en la economía española. Según el informe sobre el Impacto económico, fiscal y social del fútbol profesional en España de 2018, elaborado por PwC para LaLiga, la industria del fútbol profesional generó una actividad económica de 15.688 millones de euros en España y creó alrededor de 185.000 puestos de trabajo en la temporada 2016-2017, aportando un 1,37% del PIB. Además de servir de foco de atracción de turistas y aficionados a nuestro país.

 

Referentes en organización de eventos deportivos

Los Juegos Olímpicos de Barcelona 92 fueron un punto de inflexión para España en cuanto a la organización de grandes eventos deportivos y en su política y gestión deportiva, logrando un alto reconocimiento internacional debido a su demostrada capacidad de organización.

Ya antes, en 1982, España había acogido el Mundial de fútbol, al que han seguido distintas finales europeas, y este mismo año tendrá lugar la final de la Champions League en Madrid. Además, recientemente, España ha demostrado estar a la altura de los grandes eventos al celebrar la final de la Copa Libertadores entre el Boca Junior y el River Plate. Madrid desplegó un exitoso dispositivo de seguridad que permitió que el evento, cuya seguridad se había visto amenazada en Argentina, se desarrollara sin ningún incidente.

Más allá del fútbol, son muchos los eventos deportivos de relevancia internacional que organiza España. El Mutua Madrid Open de tenis, el Gran Premio de Fórmula 1 que tiene lugar todos los años en Montmeló (Barcelona), la Vuelta Ciclista a España, la final de la Copa Davis o diversas etapas del Campeonato Mundial de Motociclismo, entre otros. Algunos de ellos tienen lugar todos los años y suponen una oportunidad para los visitantes extranjeros de disfrutar de la competición y hacer turismo.

 

Grandes deportistas, embajadores de la imagen de España

Además de los eventos deportivos, España destaca por ser nación de grandes deportistas. Rafa Nadal, Mireia Belmonte, Fernando Alonso, Andrés Iniesta, Garbiñe Muguruza, Carolina Marín, Pau Gasol o Marc Márquez son algunos de los ejemplos, quienes mejor transmiten los valores de modernidad, esfuerzo y competitividad españoles.

España ha contado también con 2.683 deportistas olímpicos (verano e invierno), según la web del Comité Olímpico español. Los deportistas y equipos olímpicos han obtenido 46 medallas de oro, 65 de plata y 44 de bronce, sumando un total de 155 medallas. Ocupa el puesto 25 de 137 países en los Juegos Olímpicos de verano.

 

El modelo deportivo español

Los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992, además de una muestra de la capacidad de España para albergar eventos deportivos de envergadura mundial, supusieron una transformación y mejora de las estructuras deportivas, y una puesta en valor del deporte, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras. La gestión deportiva se modernizó, mediante una implicación coordinada de administraciones públicas, federaciones, clubes y organismos privados; mientras la industria deportiva se renovaba con instalaciones de primer orden, equipamiento y material deportivo. Todo ello con un continuo trabajo con las bases deportivas que ha ido facilitando la aparición de jóvenes valores.

 

FUENTES: