Residente escribiendo carta ‘Sonrisas frente al Coronavirus’. Voluntariado Iberdrola

Los proyectos solidarios de las compañías se han adaptado durante la pandemia para mitigar problemas como el aislamiento social, la atención psicológica y la fabricación de material sanitario

 

Durante la actual crisis sanitaria hemos visto cómo las empresas se adaptaban y esforzaban por mitigar los efectos de la crisis del coronavirus en la sociedad. Desde la transformación de sus producciones para abastecer de mascarillas, geles desinfectantes y otros productos esenciales al sistema sanitario; hasta la contribución a proyectos humanitarios como el de Cruz Roja y otras ONG.

Pero, además de su producción y apoyo económico, las empresas han movilizado al que seguramente sea su mayor capital: el humano. Muchas compañías, sobre todo las de mayor tamaño, han movilizado a sus voluntarios corporativos –empleados que participan en las actividades altruistas promovidas por la empresa dentro de sus políticas de Responsabilidad Social Corporativa- para que sigan aportando su talento y energía a quienes más lo necesitan. Un esfuerzo ahora más importante que nunca.

Y lo han hecho, además, prestando su ayuda en medio de las severas medidas de confinamiento y distanciamiento social necesarias para frenar la pandemia en sus peores momentos. Internet ha sido clave tanto en la organización del voluntariado como para ofrecer la ayuda misma a diferentes colectivos.

 

Combatir el aislamiento, objetivo prioritario

 

El aislamiento, especialmente el de personas altamente vulnerables a la enfermedad -como los mayores-, ha sido una de las consecuencias más visibles de la crisis. La rápida respuesta de la sociedad –con iniciativas como la de la doctora Cristina Marín, de Madrid, que propuso enviar emails y cartas a los pacientes mayores ingresados en las UCI- también se tradujo en iniciativas del voluntariado corporativo de muchas empresas.

Así lo hicieron, entre otras, CaixaBank, Iberdrola, Fundación Telefónica, Prosegur, Enagás y Pernod Ricard Winemakers que, dentro de la red Voluntare –que engloba las iniciativas de voluntariado corporativo de grandes compañías- movilizaron a sus más de 1.000 voluntarios en el proyecto Sonrisas frente al coronavirus, dedicado a generar vínculos virtuales con personas mayores. Para ello, los voluntarios escribían una carta inicial, a mano y con letras fácilmente legibles, que escaneaban y enviaban a las residencias participantes en la iniciativa, donde imprimían y entregaban a los ancianos, ayudando asimismo a redactar una respuesta.

Evitar el aislamiento y ofrecer atención emocional también ha sido el objetivo de la iniciativa Estamos en contacto. Bajo la coordinación y asesoramiento profesional de la Fundación Adecco, la teleoperadora Orange ha movilizado a sus voluntarios para asistir a unas 200 personas con discapacidad psíquica y/o intelectual. Los voluntarios de esta compañía han ejercido como tutores telefónicos, dando apoyo en ámbitos como el estado anímico, el cuidado físico y los hábitos higiénicos para evitar el contagio. A este proyecto se adhirieron también Santa Lucía, Alstom, CESCE, Iberdrola, Capgemini, GSK, Bankinter, Cisco, Grupo Adecco y Ferrovial-Cadagua.

Un proyecto muy similar al de #MayoresAcompaña2, de la Fundación Vodafone, cuyos voluntarios han estado acompañando telefónicamente a personas en situación de soledad; o al de la Fundación Telefónica, que bajo el lema #SumaFuerzas, puso a disposición del Plan Cruz Roja RESPONDE a sus nada más y nada menos 13.000 voluntarios, para que ofrecieron atención virtual a personas en situación de especial vulnerabilidad.

Por su parte, para ofrecer asesoramiento en el acceso y la gestión de herramientas de enseñanza virtual a miles de docentes que se enfrentaban por primera vez al reto de adaptar sus clases al entorno digital, las tecnológicas IBM y Cisco pusieron a disposición de las administraciones públicas tanto sus herramientas como a sus voluntarios.

 

Redes de voluntarios para la fabricación de material sanitario

 

Algunos de los voluntarios de Renault al Rescate, organizados para fabricar material sanitario con impresoras 3D

 

El voluntariado corporativo también se ha movilizado, sobre todo durante las primeras semanas de la pandemia, para mitigar la falta de material sanitario.

De forma similar a la red Coronavirus Makers – integrada por unos 15.000 aficionados a la impresión 3D organizados por Telegram para fabricar masivamente viseras de acetato y mascarillas-, un centenar de voluntarios de Renault se organizó para imprimir material sanitario. Lo han hecho tanto con máquinas e impresoras cedidas por la compañía automovilística, como con sus propias impresoras. También lo hicieron los ingenieros de la tecnológica BQ, con capacidad para fabricar unas 1.000 viseras al día gracias a las 50 impresoras 3D cedidas por Endesa. E Iberdrola, que ha organizado y apoyado una red interna de voluntarios para fabricar máscaras protectoras con sus impresoras 3D.

También han sido miles las personas –en su mayoría mujeres- que se han organizado telemáticamente para producir y entregar mascarillas solidarias al personal de hospitales y centros médicos, efectivos de las Fuerzas Armada y los Cuerpos de Seguridad, transportistas y personal de supermercados. Además de las iniciativas ciudadanas surgidas gracias a las redes sociales y plataformas como WhatsApp, las empleadas de empresas como la textil Pronovias, con el suministro de material proveniente de SEAT, se organizaron y siguieron trabajando de forma voluntaria en la producción de miles de mascarillas homologadas.

 

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