El director teatral Peter Brook, la esquiadora Lindsey Vonn, la ciudad de Gdansk o el Museo del Prado fueron algunos de los premiados en la 39.ª edición de uno de los galardones más importantes del mundo

 

Los reyes y sus hijas, la princesa Leonor y la infanta Sofía, posan con los galardonados de los Premios Princesa de Asturias durante la recepción de los presidentes de los jurados, miembros de los patronatos Princesa de Asturias y Fundación Princesa de Asturias y con los premiados en su edición de 2019. EFE/ José Luis Cereijido

Los reyes y sus hijas con los galardonados de los Premios Princesa de Asturias de 2019. EFE/ José Luis Cereijido

 

España se convirtió el pasado viernes en el escaparate de la excelencia de la cultura, la ciencia, el deporte y la concordia, con la 39.ª edición de los Premios Princesa de Asturias, uno de los galardones con mayor prestigio del mundo. Una ceremonia con un premiado español, el Museo del Prado –por su trabajo de difusión de su 200 aniversario-, e internacionales, como Peter Brook, Siri Hustvedt, Lindsey Vonn, Alejandro Portes, Sandra Myrna, Joanne Chory, Salma Khan y la Khan Academy, y la ciudad polaca de Gdansk.

Una edición marcada por la presencia, por primera vez, de la princesa Leonor, presidenta de honor de la Fundación Princesa de Asturias, y en la que se defendió el valor del espíritu crítico, las ideas, el esfuerzo, el atrevimiento y la innovación, con un especial enfoque en las generaciones más jóvenes.

 

Feminismo, medio ambiente y desarrollo personal, muy presentes en los discursos de los premiados

 

La escritora Siri Hustvedt, Premio de las Letras, interviene en la ceremonia de entrega de los Premios Princesa de Asturias 2019 que se celebra este viernes en el Teatro Campoamor de Oviedo. EFE/Alberto Morante

La escritora Siri Hustvedt, Premio de las Letras. EFE/Alberto Morante

 

La premio Princesa de Asturias de la Letras, Siri Husdvet, por ejemplo, subrayó el poder de las ideas, el feminismo, la interdisciplinariedad y la lucha contra los prejuicios: «Debemos aprender que la autoridad y la sabiduría vienen en muchos formatos, sexos, colores, formas y tamaños. Debemos aprender unos de otros y recapacitar». La poeta terminó dedicando el premio a “todas las niñas que leen, que piensan, preguntan, dudan, imaginan y se niegan a estar calladas”.

Sandra Mirna y Joanne Chory, Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica, recogieron el testigo de Husdvet para dirigirse a los jóvenes, a los que llamaron a actuar contra los efectos del cambio climático. “Hay cada vez más agujeros y están muy mal distribuidos, en un proceso de injusticia ambiental global a una escala inédita”, apuntaron, “hay muy poco tiempo y va a ser muy difícil, pero aún estamos a tiempo de retejer este tapiz y de reentretejernos en él”.

Salman Khan, premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional por la creación de la Khan Academy, reivindicó el poder de la educación como motor del mundo y el potencial pedagógico y democrático de la tecnología: “la tecnología puede usarse para hacer nuestras vidas más, y no menos, humanas. Imaginen un mundo donde la hora de clase ya no se dedica a escuchar pasivamente la lección, sino para que los niños colaboren y trabajen a su propio tiempo y ritmo. Imaginen un mundo donde cada niño verdaderamente tenga acceso a una educación de calidad y gratuita. Ese me parece a mí el más humano y el más humanitario de los mundos”.

 

El matemático Salman Khan tras recoger el Premio Princesa de Asturias de cooperación internacional 2019, durante la ceremonia de entrega de los galardones, este viernes en el Teatro Campoamor de Oviedo. EFE/ José Luis Cereijido

El matemático Salman Khan tras recoger el Premio Princesa de Asturias de cooperación internacional 2019. EFE/ José Luis Cereijido

 

La exesquiadora Lindsey Vonn recogió, por su parte, el Premio Princesa de Asturias de los Deportes. Un reconocimiento que se extiende a su lucha por la igualdad de oportunidades a través de la fundación que lleva su nombre, en favor del apoyo y orientación de mujeres jóvenes a través de valores educativos, deportivos y de desarrollo profesional.

 

El Museo del Prado: 200 años de contribución internacional

 

Los premios Princesa de Asturias, declarados de «excepcional aportación al patrimonio cultural de la Humanidad» por la Unesco en el año 2005, también galardonaron en la pinacoteca más importante de España y una de las más destacadas del mundo: el Museo del Prado, que lleva todo 2019 celebrando su 200 aniversario.

El Museo Nacional del Prado tiene una de las colecciones más exquisitas y extensas del mundo con cerca de 8.000 pinturas, que cada año son admiradas por casi tres millones de visitantes. Obras de maestros como Velázquez, Goya, Rubens o El Bosco que han servido de inspiración a los pintores más significativos de los últimos 150 años, como Fortuny, Sorolla, Picasso, Monet, Renoir, Durant o Chase, y de refugio a millones de apasionados del arte y la cultura. Está considerado como el octavo centro de arte más reputado del mundo, según la investigación realizada por la Rotterdam School of Management Erasmus University, especialmente por la impresionante calidad de su colección

El museo ha recibido el premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades por “la ejemplaridad de su contribución al desarrollo humanístico de la sociedad pasada, presente y futura”. Javier Solana, presidente de su Real Patronato, Miguel Falomir, director del museo, y Laura Fernández Díaz, jefa de vigilantes de sala del Prado, como representante de los trabajadores del mismo, fueron los encargados de recoger el galardón.

 

El presidente del Museo del Prado, Javier Solana, galardonado con el Premio de Comunicación y Humanidades 2019, interviene en la ceremonia de entrega de los Premios Princesa de Asturias 2019 que se celebra este viernes en el Teatro Campoamor de Oviedo. EFE/Alberto Morante

El presidente del Museo del Prado, Javier Solana. EFE/Alberto Morante

 

Solana reivindicó la importancia y contribución global del museo, “parte esencial del patrimonio común de la Humanidad y un compendio de la mejor aportación de España a la cultura universal”, y destacó el poder del museo para unir: “Nuestro gran país se vuelve siempre más universal, libre y tolerante cuando se contempla a sí mismo en las obras maestras del Prado”.

La ciudad polaca de Gdansk recibió el Premio Princesa de Asturias de la Concordia, por ser “ejemplo de sensibilidad ante el sufrimiento, de solidaridad, de defensa de las libertades y los derechos humanos y de extraordinaria generosidad”.

Por su parte, el director teatral Peter Brook recogió el Princesa de Asturias de las Artes por abrir nuevos horizontes a la dramaturgia contemporánea y renovar las artes escénicas. Y el investigador cubano Alejandro Portas recibió el Premio Princesa de Asturias de las Ciencias Sociales por sus fundamentales contribuciones en el estudio de las migraciones internacionales, de la sociología económica y del análisis de la economía informal.

Como es costumbre, el rey Felipe VI cerró la ceremonia de galardones poniendo en valor las “imprescindibles” contribuciones de cada uno de los premiados, mostrando el compromiso español en la lucha contra la “encrucijada fundamental” del cambio climático y dejando un recado para las nuevas generaciones.