Primera manifestación a favor de los derechos LGTB de España, en Las Ramblas de Barcelona. EFE

 

Nuestro país es hoy una referencia mundial en derechos LGTB y tolerancia. Un camino iniciado en la década de 1970 por miles de valientes que arriesgaron su vida en la defensa de su libertad

 

Con el nuevo siglo casi recién inaugurado, España se convertía en 2005 en el tercer país del mundo en legalizar el matrimonio entre dos personas del mismo sexo, solo por detrás de Países Bajos (2000) y Bélgica (2003). Con la aprobación por parte de las Cortes españolas de la modificación del Código Civil -que equiparaba la unión homosexual a la heterosexual-, España se situaba a la vanguardia de los derechos LGTB en el mundo y, por extensión, de la igualdad entre ciudadanos. Nuestro país iba incluso un paso más allá al establecer la igualdad total en lo relativo a adopción entre parejas del mismo sexo, que todavía no se contemplaba en la legislación de ningún otro país.

Pero la batalla por la igualdad de derechos de las personas LGTB había empezado mucho antes. Aunque, obviamente, existen manifestaciones individuales previas, el movimiento a favor de los derechos LGTB en España surge en la década de 1970. Si bien los homosexuales no habían supuesto un problema prioritario durante la primera etapa del franquismo, sí lo hicieron a partir de los años cincuenta y, sobre todo, sesenta, en los que se produjo una apertura de España al exterior gracias a la afluencia del turismo internacional. En 1954, el régimen de Franco modificaba la Ley de Vagos y Maleantes de la II República para perseguir y castigar las prácticas homosexuales. En 1970, se sustituía ese texto por la Ley sobre Peligrosidad y Rehabilitación Social, que incluía penas de hasta cinco años de prisión o internamiento psiquiátrico.

Con esta última ley, la persecución de la homosexualidad llegó al máximo. En silencio y bajo pseudónimos, pioneros como Francesc Francino (Mir Bellgai) o Armand de Fluvià (Roger de Gaimon) empezaron a organizar el movimiento LGTB desde Barcelona, conocedores ya de los sucesos de Stonewall, en Nueva York, y de las revueltas de París de 1968. Juntos fundaron el llamado Movimiento Español de Liberación Homosexual, la primera asociación que defendía los derechos de este colectivo en España, y que editó desde 1972 y en la clandestinidad el boletín mensual Aghois.

 

La marcha de Las Ramblas, el ‘Stonewall’ español

 

Imagen de la manifestación de Las Ramblas. Foto: Museo Reina Sofía

 

Tras la muerte de Franco, en 1975, se funda el Front d’Alliberament Gai de Catalunya (FAGC), evolución del MELH, y germen de la primera manifestación por los derechos de personas gais, lesbianas, bisexuales y transexuales. Se celebró el 26 de junio de 1977, días después de las primeras elecciones democráticas. Bajo el lema “Nosaltres no tenim por, nosaltres som” (“nosotros no tenemos miedo, nosotros somos”), 4.000 personas se concentraron en Las Ramblas de Barcelona para demandar la amnistía de los delitos sexuales y la derogación de la ley sobre peligrosidad y rehabilitación social de 1970, puesto que en aquel momento todavía eran considerados un colectivo ilegal. Aunque circularon de forma pacífica, la policía terminó dispersándolos con disparos de balas de goma, lo que causó algunos heridos y un detenido, el médico Oriol Martí. La violencia sufrida durante su detención, que duró más de 50 días, causó una clara respuesta por parte de organizaciones políticas, sociales y sindicales.

 

El movimiento se expande

 

La manifestación de Las Ramblas y sus consecuencias políticas y sociales marcaron un antes y un después. El trabajo del Front d’Alliberament Gai de Catalunya se fue extendiendo por Madrid, Valencia, Málaga, Bilbao o Baleares. De hecho, al año siguiente de la manifestación en Barcelona, las concentraciones también se llevaron a cabo en Madrid, Bilbao y Sevilla.

El esfuerzo de pronto empezó a dar sus frutos. En diciembre de 1978, el Consejo de Ministros presidido por Adolfo Suárez retiró la homosexualidad de la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación social. Por fin, la homosexualidad dejó de ser delito en España, y los presos LGTB fueron liberados. Un año más tarde, el Front d’Alliberament era legalizado. En 1983 se reformaba la ley de escándalo público, usada durante el franquismo para perseguir a este colectivo. A partir de 1985, año en que se establece el 28 de junio como Día Internacional del Orgullo LGTB, comienzan a surgir nuevas asociaciones por toda España, como COGAM (Colectivo de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales de Madrid) en Madrid o COLEGA en Andalucía. Colectivos que pasaron a englobarse en la Federación Estatal FELGTB, creada en 1992, y que conectaba a todas estas organizaciones con las corrientes internacionales. La Ley de Peligrosidad es derogada definitivamente en 1995, al aprobarse un nuevo Código Penal, que incluye además la protección de la orientación sexual en sus artículos 510, 511 y 512, considerando como agravante de delito la homofobia.

 

Aplauso de los colectivos LGTB frente a la entrada del Congreso de los Diputados, tras la aprobación del proyecto de ley que permitió el matrimonio de personas del mismo sexo, en 2005. EFE/Sergio Barrenechea

 

Pero si hay una fecha destacada en la lucha por los derechos LGTB en España es, sin duda, el 30 de junio de 2005. Muy pocos de los valientes manifestantes de Las Ramblas hubieran imaginado en 1977 que, el mismo país que les encarcelaba, sería uno de los Estados pioneros de Europa y del mundo en permitir los matrimonios del mismo sexo. La ley 13/2005, defendida por incansables activistas como Pedro Zerolo, lo hacía posible.

 

 

Referentes mundiales en tolerancia LGTB

 

Durante cuatro décadas de democracia, España ha avanzado a pasos agigantados en materia de tolerancia LGTB, tanto legislativa como socialmente. Según el instituto de opinión pública Pew Research Center (2018), España es el segundo país del mundo con menor rechazo al matrimonio homosexual (7%), solo por detrás de Suecia (5%). Unas condiciones sociales y jurídicas que también nos han convertido en uno de los mejores de Europa para solicitantes de asilo LGBTI+ procedentes de países en los que está penado, según Rainbow Europe 2019 de la asociación ILGA.

La lucha contra los delitos de odio y la LGTBfobia ha sido otra de las prioridades de las instituciones públicas. Además de las novedades en el Código Penal incluidas en 1995, España cuenta con una fiscalía especializada y un Plan de Acción de Lucha contra los Delitos de Odio y una Oficina Nacional contra este tipo de delitos.

España ha avanzado de forma inimaginable en tolerancia, respeto e igualdad. Un camino sobre el que hay que mirar atrás para recordar a quienes lo hicieron posible; pero también hacia delante, para saber cómo protegerlos.