Agentes de la Policía Nacional de la Brigada de Seguridad Ciudadana de la Jefatura Superior de Policía de La Rioja, en Logroño. EFE/Raquel Manzanares

Además de controlar el cumplimiento de las medidas de confinamiento, la Policía Nacional, la Guardia Civil y las policías autonómicas y locales, están ayudando a mitigar los efectos de la Covid-19 en el sistema sanitario y en los colectivos más vulnerables

 

Desde el inicio del Estado de Alarma, los más de 230.000 agentes del conjunto de los cuerpos de seguridad de todo el territorio español -a lo que se añaden los de las empresas de seguridad privada- están recibiendo criterios comunes de actuación por parte del mando único del ministro del Interior, debiendo actuar de forma coordinada para garantizar la protección de las personas, bienes y lugares.

Posiblemente, la función más visible de los cuerpos de seguridad está siendo la de hacer cumplir las restricciones de movimiento para garantizar el confinamiento y garantizar la seguridad en espacios públicos como la red de transportes. Desde el trabajo de la Guardia Civil, coordinada con la Dirección General de Tráfico (DGT) en nuestras carreteras, hasta los miles de agentes de la policía nacional, autonómica y local en las calles de nuestros pueblos y ciudades. A finales de abril, Policía Nacional y Guardia Civil habían realizado más de 5.960.000 identificaciones (290.000 en los puntos fronterizos), e inspeccionado más de 510.000 vehículos, más de la mitad también en las fronteras, el 94,8% de los cuales cumplían la normativa.

Pero su trabajo va mucho más allá de la vigilancia en calles, fronteras e infraestructuras.

 

Más de 70.000 servicios de apoyo sanitario, alimentario y escolar

 

La Guardia Civil auxilia a una mujer de avanzada edad que había sufrido una caída en el interior de su domicilio. Foto: Ministerio de Interior

 

Si de algo pueden sentirse especialmente orgullosos los hombres y mujeres de la Policía Nacional y la Guardia Civil es de los más de 70.900 servicios humanitarios llevados a cabo desde el 14 de marzo: entre otros, transporte de medicamentos y alimentos a personas que residen en lugares de difícil acceso; entrega de material y formaciones en materia de prevención y protección; contactos con personas mayores que viven en soledad o en residencias; traslado de pacientes; apoyo a personas sin hogar, menores y personas con discapacidad; trabajos de desinfección de instalaciones; prestación de capacidades materiales sanitarias; y campañas divulgativas para diferentes colectivos y situaciones, como la guía para combatir las fake news.

Entre estas acciones están también los más de 34.500 rescates y auxilios, especialmente a personas mayores; y han entregado libros y material escolar a cientos de estudiantes, para que puedan continuar su formación en sus domicilios, con especial atención a las zonas rurales.

 

Persiguiendo a quienes se aprovechan ilícitamente de esta crisis

 

Un agente de la Policía Municipal detiene un vehículo en un control, en el madrileño barrio de Las Tablas.- EFE/Mariscal

 

La respuesta de la ciudadanía ante la crisis está siendo ejemplar. Pero, como en todas las situaciones, hay quien se intenta aprovechar ilícitamente. El trabajo de los agentes policiales contra estas personas no ha cesado; de hecho, han sido muchas las actuaciones.

Casos como el del mercadeo y venta ilegal de mascarillas y material sanitario; incumplimientos del confinamiento que van desde la compra del pan a kilómetros del hogar hasta fiestas ilegales en zonas comunitarias; el tráfico de drogas simulando ser repartidores de comida; la venta ilegal de test irregulares de la Covid-19; o el hombre que se hizo pasar por médico para estafar presuntamente a sanitarios de un centro hospitalario de Madrid.

Por su parte, las estafas, robos de credenciales mediante ‘fishing’ y ficheros maliciosos, encabezan la lista de ciberataques más comunes relacionados con el coronavirus, según la Oficina de Coordinación Cibernética del Ministerio del Interior.

 

Refuerzo contra la violencia de género durante el coronavirus

 

Además de la detección de este tipo de actos delictivos, los agentes de los diferentes cuerpos no han desistido en su guerra contra la violencia de género, un problema especialmente sensible a la actual situación de confinamiento. Solo el primer mes de vigencia del Estado de Alarma, Policía Nacional y la Guardia Civil llevaron a cabo un total de 83.341 acciones de vigilancia y protección sobre víctimas de violencia machista. Actuaciones que se han enmarcado dentro de los planes de prevención y protección, activos desde el 12 de marzo, y que han supuesto un 25% más que en el mismo periodo de 2019. Además, con la nueva aplicación móvil AlertCops -un botón de SOS con el que las mujeres pueden requerir de forma discreta e inmediata la asistencia- han reforzado su respuesta inmediata ante cualquier posible caso de violencia de género.

Todo eso, sin cesar en su actividad policial cotidiana. Como la de los servicios de urgencias (091), que han aumentado en un 130% desde la irrupción del coronavirus, y que se han convertido en un punto fundamental de ayuda a los ciudadanos y colaboración. O el trabajo contra la delincuencia en sus diversas modalidades: durante estas semanas, han detenido a uno de los militantes del DAESH más buscados de Europa; se han realizado operaciones contra organizaciones criminales dedicadas al tráfico de drogas; se han detenido 32 explotadores sexuales y liberado a 25 víctimas; y se han bloqueado 50.000 dominios de Internet que realizaban presuntas actividades delictivas.

Un trabajo discreto, muchas veces imperceptible, pero si el cual seguramente sería imposible poder avanzar en el combate contra la pandemia.

 

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