El taller de Mango, donde confeccionan 13.000 batas de polietileno desechables destinadas a los equipos sanitarios. Foto: EFE/ Mango

 

Empresas textiles, alimentarias, automovilísticas o cosméticas llevan semanas fabricando mascarillas, respiradores, geles desinfectantes y material sanitario de todo tipo

 

El tejido empresarial e industrial español está respondiendo a la crisis sanitaria causada por el brote de coronavirus. Y lo está haciendo, en medio de las enormes dificultades económicas ocasionadas por la Covid-19, reorientando su producción para contribuir decididamente a mitigar los efectos de la enfermedad en nuestro sistema sanitario y en nuestra sociedad, en paralelo a los fabricantes con los que el Gobierno trabaja para dotarse de los equipamientos necesarios.

 

El gran despliegue de la industria textil

 

Es uno de los grandes sectores económicos españoles y, también, uno de los primeros que respondió a la llamada del Gobierno para la dotación de equipamiento contra la Covid-19. Ya el 18 de marzo, pocos días después de la entrada en vigor del Estado de Alarma, el gigante Inditex ofrecía a las autoridades sanitarias sus recursos logísticos, de aprovisionamiento y de gestión comercial, lo que se traducía en una donación inicial de 300.000 mascarillas y guantes desde China, además de comprometerse a fabricar batas protectoras. La multinacional ha conseguido traer a España, a través de su red de transporte, más de 35 millones de unidades de protección sanitaria, entre aportaciones públicas, privadas y propias, según informaba el pasado 3 de abril. Y es que, además del material, la gran ayuda del sector textil proviene de sus redes logística: las compañías de distribución antes desinadas a realizar las entregas de colecciones a tiendas ahora llevan el material sanitario.

Otro gigante español, Mango, también está inmerso desde el 8 de abril en la fabricación de 13.000 batas protectoras, una nueva línea de producción a gran escala que se suma a sus aportaciones desde el comienzo de la crisis. Entre ellas, la donación de 2 millones de mascarillas al Ministerio de Sanidad. Las empleadas de Pronovias, por su parte, cosen voluntariamente 2.000 mascarillas para hospitales; y la firma de ropa infantil Mayoral fabrica trajes especiales de protección individual, guantes y mascarillas. A ellas se suman empresas más pequeñas, como Textil Santanderina, que fabrica 8.000 mascarillas diarias; la empresa de calzado Callaghan (La Rioja); o Bayto Textil (Huelva), dedicada normalmente a la confección de fundas para jamón y ahora volcada con mascarillas de poliéster. En total, según Moda España (entidad que aglutina a la industria textil española), unas mil empresas han respondido al llamamiento del Gobierno.

 

Perfumería, cosmética, química y bebidas alcohólicas producen desinfectantes

 

Empresas de sectores tan distintos como el de bebidas alcohólicas, cosmética o la industria química han reorientado su producción para paliar el déficit de soluciones hidroalcohólicas y desinfectantes, cuya función antiviral y antibacteriana mantiene las medidas higiénicas recomendadas para evitar contagios.

Una de las primeras fue la empresa de ron Arehucas, en Gran Canaria, que ha dejado de destilar ron para producir alcohol de uso sanitario. El grupo Pernod Ricard España (Ruavieja, Beefeater, Seagram’s, etc.) también se ha centrado en la fabricación de geles hidroalcohólicos; como Bacardi, que ha puesto gran parte de sus destilerías a producir etanol para desinfectantes de manos. La empresa vinícola González Byass, por su parte, también ha puesto a disposición de las autoridades todas sus plantas de fabricación y suministro.

 

La Destilería Arehucas (Gran Canaria) se ha sumado a la lucha contra el coronavirus con la destilación de alcohol de uso sanitario. Foto: EFE/Ángel Medina G

 

A ello se suma el esfuerzo de industrias cosméticas como la alemana Nivea, a través de su planta de fabricación española; la multinacional L’Oréal, o el fabricante de colonias Puig. 15.000 unidades diarias de higienizantes de manos son las que diariamente fabrica la empresa Cantabria Labs, cuyo suministro, entre otros, ha llegado al hospital de campaña de IFEMA. Medio centenar de compañías, entre grandes grupos de perfumes y cosméticos y pequeños fabricantes, han producido ya varios millones de litros de gel.

Junto a la Asociación Nacional de Perfumería y Cosmética (Stanpa) trabaja, además, la Federación Empresarial de la Industria Química (FEIQUE), un sector que también lleva semanas redoblando su capacidad productiva para poder dar respuesta a la alta demanda de este tipo de productos.

 

Industria de la automoción y la energía

 

Dos de las grandes plantas de fabricación de automóviles en España, Seat en Barcelona y Renault en Valladolid se han movilizado para responder a las necesidades sanitarias de esta crisis. En el caso de Seat, junto a la firma Protofy.XYZ, ha preparado su planta para ensamblar respiradores, testeados positivamente en el Hospital Clínic y el Germans Trias i Pujol. Por su parte, los trabajadores de Renault se organizaron en el grupo “Renault al rescate” para fabricar material sanitario mediante impresoras 3D proporcionadas por la compañía.

Otra factoría automovilística, el Grupo Antolín, está produciendo unas 4.000 batas protectoras al día con materiales dedicados normalmente a los revestimientos de los techos de los vehículos, además de fabricar pantallas protectoras utilizando las impresoras 3D.

La siderúrgica ArcelorMittal, a través de su equipo de I+D en Asturias, ha diseñado viseras y gafas de protección, además de cascos para aplicar presión en las vías respiratorias. Sus ingenieros también están inmersos en proyectos de software para sistemas de soporte vital o cualquier tipo de desarrollo informático para hospitales. Como la puesta en marcha a través de Internet del grupo Coronavirus Makers, con aficionados a la impresión 3D coordinados para crear equipos de protección sanitaria. Una producción con impresoras 3D en la que también trabaja la constructora naval y civil Navantia en Cádiz.

El sector de la energía tampoco es ajeno. Iberdrola ha cerrado la compra de 450 equipos de respiración, 4,6 millones de mascarillas, 120.000 buzos y 20.000 gafas de protección mediante cuatro grandes contratos con compañías chinas.

El esfuerzo y la adaptación de estas empresas y tantas otras cuyos trabajadores estas semanas están volcados en hacer frente al coronavirus son, sin duda, dignos de admirar.

 

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