El catalán Joan Massagué, director del Instituto Sloan Kettering de Nueva York, y su equipo de científicos, descifra el origen de la metástasis, un descubrimiento que cambia la forma de ver la enfermedad y abre el camino a mejorar los tratamientos

 

Una revolución científica en el entendimiento y lucha contra el cáncer. Así se valora el último hallazgo del catalán Joan Massagué, director del Instituto Sloan Kettering de Nueva York, cuyo equipo ha descubierto que las células que inician el desarrollo de la metástasis “hackean” un mecanismo de reparación natural del cuerpo humano y lo usan para extender el cáncer a otros órganos. Un descubrimiento que abre una nueva vía para encontrar un tratamiento contra la metástasis, responsable de alrededor del 90% de las muertes por cáncer, y que ha sido fruto de una serie de investigaciones iniciadas hace casi veinte años, cuando Massagué decidió investigar la biología de las metástasis –cuando, hasta ese momento, la mayoría de investigaciones biológicas del cáncer se habían centrado en tumores primarios.

 

Joan Massagué, director del Instituto Sloan Kettering de Nueva York. Foto: EFE

 

En la investigación, presentada esta semana en la revista Nature, Massagué y su equipo demuestran que las células que inician la metástasis emplean de manera maliciosa un mecanismo que, en tejidos sanos, puede ser beneficioso y permite regenerarlos cuando sufren una rotura. En concreto, células segregan una molécula llamada L1CAM que favorece tanto la adhesión entre células y favorecen el sellado de heridas, como la propagación de las células cancerosas. Los científicos testaron si esta molécula también está involucrada en el origen de los tumores primarios, desde los que se produce la metástasis y descubrieron que no. Esto llevó a concluir que las células madre que forman los tumores son diferentes de las que forman las metástasis, es decir, que la metástasis no deriva de mutaciones genéticas sino de una reprogramación de las células, igual que en las heridas comunes, que les permite regenerarse creando metástasis.

Un hallazgo, en definitiva, que supone un paso más en la lucha contra el cáncer, una enfermedad que supone la principal causa de muerte en España (más de 52.000 personas en 2017, según datos de la Sociedad Española de Oncología Médica, SEOM) y que causa 8,2 millones de muertes a nivel mundial (según datos de la OMS en 2012).

 

Premio Wolf al físico Pablo Jarillo

 

Pablo Jarillo. Foto: El Diario Vasco

 

Además del gran avance de Massagué, esta semana los científicos españoles ha recibido otra gran noticia: el equipo del físico del Instituto de Tecnología de Massachussets (MIT), Pablo Jarillo, ha sido galardonado con el Premio Wolf de Física, considerado la antesala del Premio Nobel, por descubrir la superconductividad del grafeno si se rotan dos capas de grafeno con un ángulo mágico, lo que ha revolucionado los campos de la transmisión de energía y de la física teórica.

Jarillo y su grupo dispusieron dos láminas de grafeno giradas con un ángulo mágico de 1,1 grados, única posición con la que el grafeno es capaz de conducir electrones sin resistencia y transportar electricidad sin pérdidas. Esta propiedad de superconductividad podría revolucionar la transmisión de energía, los sistemas de transporte o los escáneres utilizados en medicina.

 

Grandes hallazgos con sello español

 

Además del gran hallazgo de Massagué y el premio a Jarillo, han sido muchos los científicos españoles que han contribuido al avance de la ciencia en cuestiones clave.

La recientemente fallecida Margarita Salas, en su estudio sobre el virus bacteriano Phi29, esclareció el funcionamiento del ADN polimerasa. El hallazgo de la bióloga molecular, fundadora del primer grupo de investigación en genética molecular de España en 1967 y con más de 300 publicaciones internacionales con su firma, demostró que las instrucciones del ADN se transformaron en proteínas, que se relacionan entre ellas para formar un virus funcional. Y entre estas proteínas se encuentra la ADN polimerasa, que es la responsable de la replicación del ADN viral y cuenta con propiedades que la convierten en única para la amplificación del ADN. Se utiliza en todo el mundo y se aplica en medicina forense, oncológica y arqueológica.

 

Margarita Salas, una de las principales referencias de la ciencia en España

 

Por su parte, en neurología, es destacable el trabajo de Rafael Yuste, investigador de la Universidad de Columbia y nombrado por la revista Nature como uno de los científicos más influyentes del mundo. Yuste ideó el proyecto BRAIN con el objetivo de determinar un mapa del cerebro humano. Implicó a 500 laboratorios para desarrollar métodos y técnicas nuevas para poder leer la actividad cerebral y alterarla. Entre sus logros más destacables, desarrolló la técnica calcium imaging que permite medir la actividad neuronal gracias a los cambios químicos que se producen en las neuronas al recorrerlas una señal eléctrica.

Y en química, uno de los nombres propios españoles es, sin duda, Avelino Corma, fundador del Instituto de Técnica Química en Valencia en 1990, un centro de referencia mundial y de gran prestigio, y premio Príncipe de Asturias en 2014. Tiene más de ciento cincuenta patentes, entre las que destaca el catalizador, una sustancia que estimula y aumenta la velocidad de las reacciones químicas. Se emplea para la fabricación de muchos productos como, por ejemplo, envoltorios de comidas. Es miembro del comité editorial de algunas de las revistas científicas más importantes relacionadas con la catálisis. Además también trabaja en la transformación de biomasa en energía.