Viajar por los grandes hitos de la historia española es posible, gracias a sus joyas artísticas y arquitectónicas

 

Viajar a la Prehistoria, a la España musulmana o incluso al futuro no es del todo imposible. Solo hace falta recorrer pueblos y ciudades españoles y aplicar algo de imaginación.

Repasamos 10 de las incontables joyas arquitectónicas, monumentos y enclaves de la geografía española que mantienen vivo el espíritu de la época en la que se crearon y que nos permiten recorrer la riquísima historia de España.

 

Altamira

 

 

Iniciamos el viaje por el tiempo desde los albores de la Humanidad: la cueva de Altamira, situada en el municipio cántabro de Santillana del Mar. En ella se conservan algunas de las muestras pictóricas y artísticas más importantes de la Prehistoria. Perteneciente al Paleolítico superior, se utilizó desde hace unos 35.600 años hasta hace unos 13.000, cuando la principal entrada de la cueva quedó sellada por un derrumbe. Contiene pinturas polícromas, grabados, pinturas negras, rojas y ocres que representan animales, figuras antropomorfas, dibujos abstractos y no figurativos. Es tal su riqueza pictórica que en muchas ocasiones se le ha llamado la «Capilla Sixtina del Arte Rupestre», un valor por el que la UNESCO declaró esta cueva Patrimonio de la Humanidad en 1985.

 

La Dama de Elche

 

 

Los íberos, como los escritores de la antigua Grecia llamaron a los pueblos que poblaban el levante y el sur de la Península ibérica, también dejaron una importante impronta en nuestro país. Una de sus joyas más importantes y mejor conservadas es la Dama de Elche, una escultura realizada en piedra caliza entre los siglos V y IV a.C. que representa a una dama de facciones perfectas ricamente ataviada con joyas y un manto. Originalmente policromada y con los ojos rellenos de pasta vítrea, posee un hueco en su parte trasera que sugiere su posible uso como urna funeraria. Hallada casualmente en La Alcudia (Elche) en 1897, fue comprada por el Museo del Louvre y, en 1941, regresó a España. Se puede disfrutar en el Museo Arqueológico Nacional de España (Madrid), situada a pocos metros de otra joya íbera: la Dama de Baza.

 

 

Acueducto de Segovia

 

 

Pocos monumentos reflejan tan bien las enormes capacidades de ingeniería civil de los romanos como el acueducto de Segovia. Su construcción data de principios del siglo II d.C., entre finales del reinado del emperador Trajano o principios del de Adriano. Aunque la parte más visible y conocida es la que cruza la plaza del Azoguejo, en pleno núcleo urbano de la ciudad, recorre más de 15 kilómetros hasta llegar a la plaza. Conducía las aguas del manantial de la Fuenfría, donde se recogía el agua, se almacenaba en una cisterna y se trasladaba a una segunda torre donde se desarenaba y decantaba, para seguir su camino a través de su canal de sillares. En total, tiene 167 arcos. Tanto el acueducto romano como la ciudad de Segovia fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO en 1985.

 

 

Alcázar de Toledo

 

 

Tras la decadencia de la antigua Roma y las invasiones de los pueblos germánicos orientales, la Península ibérica pasa a estar controlada por los pueblos visigodos. Después de luchas internas entre las diferentes ramas, Toledo se constituye en capital visigoda de Hispania en el año 568 y las inmediaciones del actual Alcázar -construido en el siglo III como palacio romano- acoge las residencias regias, a las que se sumaron iglesias como la de Santa Leocadia. Tras la dominación musulmana -cuando se le da su nombre actual, «Al Qasar», que significa «fortaleza»- se llevan a cabo nuevas obras en diferentes siglos, que continuarán durante los mandatos de los reyes cristianos. Entre ellos, Alfonso X el Sabio, quien logra aunar el saber de las culturas judía, árabe y cristiana en la famosa Escuela de Traductores de Toledo, o los propios Reyes Católicos.

 

Mezquita de Córdoba

 

 

La España actual no se entendería sin la enorme y rica influencia de la cultura musulmana, presente durante casi ochocientos años. Y su máxima expresión la tenemos en la Mezquita de Córdoba: un fastuoso monumento iniciado en el año 786 y ampliado durante las diferentes etapas del Emirato y el Califato de Córdoba, hasta lograr convertirse en una de las mezquitas más grandes del mundo -acorde con el tamaño de la ciudad, una de las más pobladas del mundo en esa época. Monumento de mayor importancia del periodo andalusí -junto a la Alhambra de Granada-, fue consagrada en 1238 como catedral tras la Reconquista cristiana de la ciudad, motivo por el que, en su interior, alberga una basílica renacentista de estilo plateresco construida en el siglo XVI. Fue declarada Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO en 1984 -años después se designaría a todo el casco histórico de la ciudad- y es uno de los monumentos más visitados de España.

 

 

Archivo de Indias

 

 

La historia de España -y del mundo- no se entenderían sin el Descubrimiento de América en 1492. Con él, Sevilla -puerto exclusivo de comercio con el Nuevo Mundo- iniciaba varios siglos de esplendor económico y cultural. Debido a que los comerciantes de la ciudad llevaban a cabo sus actividades mercantiles en las gradas de la Catedral -e incluso dentro, en los días de lluvia-, Felipe II ordenó construir una nueva Lonja para los mercaderes. Levantada entre 1584 y 1598 por Juan de Minjares, sobre planos de Juan de Herrera, el edificio se convertiría en Archivo de Indias en 1785, cuando el rey Carlos III decidió centralizar toda la documentación referente a la administración de los territorios americanos de la Corona. Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1987, junto a la Catedral y al Real Alcázar, alberga unos 43.000 legajos, 80 millones de páginas y 8.000 mapas y dibujos.

 

 

Palacio Real de Madrid

 

 

El fin de la dinastía de los Austria en la Corona española y la llegada de los Borbones tras la Guerra de Sucesión (1713) supuso un punto de inflexión en la historia del país. Un cambio visible en una de las grandes joyas de Madrid: el Palacio Real. Felipe V, el primer rey Borbón, ordenó su construcción sobre el solar dejado por el Real Alcázar, destruido casi por completo tras un incendio en 1734 que fue utilizado para justificar la sustitución del viejo edificio por un palacio acorde al gusto de la época. Iniciado en 1738 contó con la participación de arquitectos como Juvara, Sachetti, Ventura Rodríguez y Sabatini. El resultado fue una inmensa edificación de 199.000 metros cuadrados y 3.418 habitaciones (casi el doble que el Palacio de Buckingham o el Palacio de Versalles), el más grande de Europa Occidental y uno de los más grandes del mundo. Alberga joyas de Caravaggio, Velázquez o Goya, además de una rica relojería, escultura, porcelana y mobiliario y es uno de los monumentos más visitados de España.

 

 

La Sagrada Familia

 

 

El cambio del siglo XIX al XX está marcado, tanto en España como en el resto de Europa, por las ansias de cambio cultural y artístico. En ese contexto nace el modernismo catalán, con Antoni Gaudí como su máximo exponente y la Sagrada Familia de Barcelona como su obra maestra. Iniciada en 1892 y todavía en construcción, supone el culmen artístico del genial arquitecto, quien se dedicó prácticamente en exclusiva a este edificio desde 1915 hasta su muerte, en 1926, y aplicó las técnicas utilizadas previamente en el parque Güell y la cripta de la Colonia Güell. Su estilo es orgánico, imitando las formas de la naturaleza, con abundantes formas geométricas, y un interior que imita un bosque de columnas arborescentes inclinadas. Uno de los monumentos más visitados de España -y a iglesia más visitada de Europa tras el Vaticano-, es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO desde 2005.

 

 

Torres Blancas

 

 

A medida que avanzaba el siglo XX, y pese a la dictadura, la sociedad española seguía mirando hacia adelante. Son los años 60, época de desarrollismo, de nuevos barrios, de migraciones del campo a la ciudad y de afán de romper con convencionalismos. En ese contexto el arquitecto Francisco Javier Sáenz de Oiza proyecta las Torres Blancas, en la madrileña avenida de América. Un icono de la arquitectura organicista y brutalista aplicado a un bloque de viviendas de lujo. Premio de la Excelencia Europa en 1974, su construcción se inició en 1961 y no se terminó hasta 1968. Este icónico edificio fue la punta de lanza de la etapa orgánica de la arquitectura madrileña, marcada por el neoexpresionismo y algunas sugerencias surrealistas con carácter experimental.

 

 

Ciutat de les Arts i les Ciències

 

 

La última década del siglo XX y la primera del XXI estuvieron marcadas las ansias de España de reivindicarse al mundo como un país moderno y abierto. Los Juegos Olímpicos de Barcelona y la Expo Universal de Sevilla, ambos en 1992, fueron dos grandes ejemplos, a los que continuaron un gran despliegue de infraestructuras y expansión urbanística por toda la geografía nacional. Una muestra es la Ciutat de les Arts i les Ciències de Valencia, un complejo arquitectónico, cultural y de entretenimiento diseñado por Santiago Calatrava y Félix Candela inaugurado en 1998 y situado sobre el viejo cauce del río Turia, que se había convertido en jardín en los años 80 tras desviar su cauce. Con un estilo futurista y convertido ya en emblema de Valencia, acoge el Hemisfèric, el Museu de les Ciencies, el Umbracle, el Oceanogràfic o el Palau de les Arts Reina Sofía, entre otros.