Son muchos los centros de investigación españoles que están trabajando para frenar la amenaza del coronavirus, algunos de ellos dentro de proyectos europeos

 

Uno de los grandes contingentes que tenemos en España en la lucha contra el COVID-19 y el contagio por coronavirus lo encontramos en la comunidad científica e investigadora. Son muchos los grupos de trabajo que llevan estudiando una solución al problema desde antes de que estallara la crisis sanitaria en nuestro territorio.

Por ejemplo, un equipo de la Fundación Lucha contra el Sida del Hospital Germans Trias i Pujol de Badalona (Barcelona) tiene a punto un ensayo clínico pionero en el mundo. Su objetivo es frenar la transmisión administrando un antiviral a los casos leves para reducir la carga viral al mismo tiempo que se medica a sus contactos cercanos con un antimicrobiano que los proteja.

Otro de los trabajos más esperanzadores lo manejan investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), que han visto posibilidades en un fármaco desarrollado para el tratamiento del melanoma. Han demostrado in vitro que la plitidepsina logra frenar la multiplicación del coronavirus HcoV-299E, que pertenece a la familia del que ahora nos azota. El siguiente paso será probarlo en diferentes tipos de virus de tipo SARS (aquellos que causan síndrome respiratorio agudo grave) en colaboración con Pharmamar, la farmacéutica que puso en el mercado la plitidepsina.

 

Imagen de archivo del Hospital Germans Trias i Pujolv- Institut Català de la Salut

 

Trabajando con Europa

 

En estos momentos ocho centros españoles están participando en seis de los 17 proyectos seleccionados por la Comisión Europea para hacer frente al virus. Uno de ellos es el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), que está implicado en el proyecto europeo I-Move-COVID-19 (Multidisciplinary European network for research, prevention and control of the COVID-19 Pandemic).

Esta iniciativa tiene como objetivo constituir una red europea multidisciplinar para investigación, prevención y control de la enfermedad. Analizará el coronavirus en humanos y en diferentes especies animales, estudiará su expansión e identificará distintas formas de control del contagio. En concreto, los investigadores del ISCIIIparticiparán en redes de atención primaria y hospital, y desarrollarán estudios clínicos, virológicos y epidemiológicos.

Por otra parte, ha ampliado los objetivos de varios proyectos de investigación en los que ya trabajaba para abarcar la amenaza por coronavirus. Por ejemplo, para estudiar su efecto en las poblaciones más vulnerables, posibles coinfecciones con otros virus respiratorios como el de la gripe y realizar estudios de eficacia de nuevas vacunas. Además, el ISCIII está implicado en labores de asesoramiento científico a administraciones públicas y centros sanitarios con el objetivo de colaborar en el control de la infección a través de la generación de conocimiento.

 

Sistemas de diagnóstico

 

El ISCIII también ha desarrollado un programa de validación de kits comerciales, al que se han adscrito varias empresas españolas, para la detección del virus en coalición con la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps). De esta manera se consigue acelerar el proceso para que esos kits lleguen lo antes posible a los centros sanitarios.

En esta misma línea, el Centro Nacional de Microbiología (CNM) ha establecido una técnica específica que permite descartar o confirmar casos sospechosos en menos de 24 horas. De esta manera, ha asumido parte de la creciente demanda de servicios diagnósticos que satura parte del SNS. Además, este centro está trabajando día y noche en la secuenciación genómica del virus.

También el Instituto Catalán de Nanociencia y Nanotecnología está centrando sus esfuerzos en este campo. Ahora mismo lidera el proyecto europeo Convat, para la puesta en marcha de una plataforma para el diagnóstico rápido y la monitorización del coronavirus a nivel global.

Una iniciativa en la que además colabora la Universidad de Barcelona. Su objetivo es ofrecer un nuevo dispositivo basado en nanotecnología biosensora óptica que detectará el virus en media hora, aproximadamente, a partir de la muestra del paciente y sin tener que mandarla al laboratorio.

Por otra parte, se ha reformulado el trabajo de la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica (Renave) en función de las necesidades que ha impulsado la epidemia. Y también se están elaborando herramientas de simulación que permitan realizar predicciones de escenarios futuros para poder estar preparados.

 

Imagen de archivo de los laboratorios del ISCIII

 

Otras iniciativas

 

Entre los otros centros que participan en proyectos europeos está el Centro Nacional de Biotecnología (CNB), cuyo trabajo se basa en desarrollar anticuerpos monoclonales protectores frente al coronavirus, aprovechando la experiencia de una investigación anterior.

También encontramos al Centro Nacional de Supercomputación de Barcelona, que ha entrado en la iniciativa Exscalate4CoV (E4C), cuyo objetivo es emplear la computación de altas prestaciones para potenciar el diseño inteligente de fármacos in silico (por simulación computacional). Un sistema que podría reducir de forma considerable los tiempos necesarios para el desarrollo de medicamentos.