Cumple 143 años la institución pionera que revolucionó la educación en España a finales del siglo XIX. Influyó decisivamente en figuras clave de nuestra cultura como Clarín, Ortega y Gasset, los hermanos Machado, Juan Ramón Jiménez, Lorca, Dalí o Victoria Kent

 

En la España de la década de 1870, un grupo de catedráticos, entre los que se encontraban Francisco Giner de los Ríos, Gumersindo de Azcárate y Nicolás Salmerón, fueron expulsados de la Universidad Central de Madrid por defender la libertad de cátedra y negarse a aplicar los dogmas oficiales en materia religiosa, política y moral. Este grupo fundó, el 29 de octubre de 1876, la Institución Libre de Enseñanza (ILE), una entidad educativa privada inspirada en la filosofía krausista a través de la cual fomentar el espíritu crítico y la libertad en el aprendizaje en una España en la que, como ellos mismos comprobaron, no estaba demasiado bien visto.

 

Ricardo Rubio (izq), Francisco Giner de los Ríos y Manuel Bartolomé Cossío (dcha), en El Pardo, en 1892. ILE

Ricardo Rubio (izq), Francisco Giner de los Ríos y Manuel Bartolomé Cossío (dcha), en El Pardo, en 1892. ILE

 

Bajo la dirección de Francisco Giner de los Ríos, en el proyecto participaron otros intelectuales como María Zambrano, Joaquín Costa, Augusto González de Linares o Maruja Mallo, para abrir un primer centro de enseñanza universitaria y, después, de educación primaria y secundaria, así como de instituciones anexas como la Residencia de Estudiantes o la de Señoritas. La institución llevó a cabo una tarea de renovación cultural y pedagógica sin precedentes con la que la literatura, el arte y la naturaleza se convirtieron en pilares fundamentales. En sus estatutos se declaró “ajena a todo el interés religioso, ideología o partido político, proclamando el derecho a la libertad de cátedra, la inviolabilidad de la ciencia y el respeto a la conciencia individual”.

La ILE fue planteada como un espacio donde las clases no solo sirvieran para dar y tomar lecciones, sino para enseñar y aprender a “buscar, a reflexionar, a resolver, a componer, siempre personalmente”. Fueron pioneros en promover el trabajo fuera de clase a través de excursiones, frecuentemente por las sierras de Gredos y Guadarrama, y visitas a museos, consideradas parte esencial del proceso intuitivo de desarrollo de una persona y que hoy son experiencias que realizan todos los centros educativos españoles. Además, el jardín, el huerto, el campo de juegos y la estación meteorológica de los que disponían los alumnos simbolizaron la idea de una educación integral.

Los intelectuales alrededor de la ILE

 

Uno de los aspectos más relevantes enfocados por la ILE fue la figura del maestro: “Dadme el maestro y os abandono el edificio, las instalaciones, la organización, los programas…, todo lo demás”, expresó Giner de los Ríos. El maestro no debía ser un burócrata con nombramiento vitalicio, sino que tenía que mostrar vocación de servicio altruista, ávido de estímulos y aptitudes para la investigación y divulgación de conocimientos. Debía concebir la relación educativa como una relación total y presentarse como mediador para el aprendizaje de los alumnos, en vez de acogerse a la figura del maestro-poseedor de la verdad contra el alumno pasivo y neutro.

Francisco Giner de los Ríos se oponía a los libros de texto y prefería una llamada constante a la curiosidad y a la búsqueda: No enseñar las cosas, sino enseñar a hacerlas. El planteamiento era formar a los españoles que de adultos habrían de transformar el país con una personalidad moderna, liberal, tolerante y laica. Y así fue. Por sus aulas pasaron Leopoldo Alas (Clarín), Julián Besteiro, Manuel y Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez, José Ortega y Gasset o Gregorio Marañón.

Otro de los testimonios de la energía innovadora de la ILE lo constituyen los numerosos colaboradores internacionales del Boletín de la Institución Libre de Enseñanza (BILE), como Bertrand Russell, Charles Darwin, Santiago Ramón y Cajal, Miguel de Unamuno, María Montessori, León Tolstoi, Gabriela Mistral, Benito Pérez Galdós o Emilia Pardo Bazán.

 

Dalí y Lorca en la Residencia de Estudiantes

Dalí y Lorca en la Residencia de Estudiantes

 

Desde 1876 hasta la guerra civil de 1936, la ILE se convirtió en el centro de gravedad de toda una época de la cultura española y en cauce para la introducción en España de las más avanzadas teorías pedagógicas y científicas que se estaban desarrollando fuera de las fronteras españolas.

Tras la muerte de su principal inspirador, en 1915, se crea la Fundación Francisco Giner de los Ríos (el 14 de junio de 1916), con el encargo de velar por el patrimonio de la Institución y proseguir con la tarea educadora iniciada por el maestro.

El hito decisivo de la institución habría sido la apertura de la Facultad de Filosofía y Letras de Madrid, pero el estallido de la Guerra Civil en 1936 y la victoria de Franco truncaron el proyecto.

 

Las residencias de la ILE

 

Bajo la influencia de Giner y de la Institución, se emprendieron desde organismos públicos importantes reformas en los terrenos jurídico, educativo y social, y se crearon organismos como el Museo Pedagógico, y la Junta para Ampliación de Estudios, de la que dependían el Centro de Estudios Históricos, el Instituto Nacional de Ciencias Físico-Naturales o la Residencia de Estudiantes.

Esta última, creada en 1910, fue el primer centro cultural de España, que propiciaba el diálogo entre las artes y las ciencias. Entre sus residentes, destacaron el poeta Federico García Lorca, el pintor Salvador Dalí, el cineasta Luis Buñuel y el científico Severo Ochoa. A ella, también acudían como visitantes asiduos, Manuel de Falla, Pedro Salinas, Eugenio d’Ors o Rafael Alberti y entre las personalidades que acudieron a sus salones figuran Albert Einstein, Paul Valéry, Marie Curie, Igor Stravinsky o John M. Keynes.

 

Imagen de la Residencia de Señoritas, en Madrid

Imagen de la Residencia de Señoritas, en Madrid

 

Cinco años después abrió sus puertas la Residencia de Señoritas, el primer centro oficial destinado a fomentar la enseñanza universitaria para mujeres en España. En sus veintiún años de vida, instruyó a un grupo excepcional de mujeres altamente cualificadas, gracias a las que el modelo social tradicionalmente asociado a las mujeres empezó a cambiar.

De su alumnado salieron pedagogas como Juana Moreno, Carmen Castilla, Carmen Isern, figuras políticas como Victoria Kent, o especialistas en Derecho como Matilde Huici, Josefina Carabias. Participaron en sus actividades Zenobia Camprubí, Gabriela Mistral, Victoria Ocampo, María Martínez Sierra, Clara Campoamor o Concha Méndez.

Más de 140 años después de la inauguración de la Institución Libre de Enseñanza, muchos de los postulados y los de los múltiples intelectuales que deambularon por sus pasillos siguen vigentes en el sistema educativo español y su legado constituye un gran ejemplo de cómo la historia española puede contribuir a la reputación de nuestro país en el mundo.