Molinos del parque eólico de la localidad de Costa Calma (Fuerteventura). EFE/Carlos de Saá

 

  • Se sitúa en el 11.º lugar entre los 40 países analizados por EY

  • Pese al impacto de la Covid-19 a corto plazo, los inversores mantienen el optimismo en las energías limpias de nuestro país a medio y largo plazo

 

Los inversores mantienen el optimismo en el sector español de energías renovables. Así lo recoge el último informe Renewable Energy Country Attractiveness Index (RECAI) elaborado por la firma de servicios profesionales EY (Ernst & Young), publicado recientemente y en el que España sobresale como uno de los países más atractivos y con mejor proyección de crecimiento en materia de energías limpias.

España mejora, de hecho, cuatro posiciones respecto al anterior informe, pasando del 15.º al 11.º puesto en el ranking de los 40 países analizados por EY, alcanzando una puntuación en el índice RECAI de 53,5 puntos. Una lista que lidera Estados Unidos (con 65,8 puntos), seguida de China (62,4) y Francia (60,8), y en la que España consigue una mejor posición que países con una fuerte apuesta por la sostenibilidad como son Canadá (en 15.º puesto), Suecia (22.º), Finlandia (24.º) o Noruega (26.º).

El RECAI, que lleva realizándose desde 2003 con carácter bianual, clasifica a los 40 principales países del mundo en función del atractivo de sus oportunidades de inversión y despliegue en materia de energía renovable. Se centra especialmente en los sistemas de almacenamiento de energía a gran escala, fundamentales para el proceso de descarbonización de los sistemas eléctricos: a medida que se disminuye la dependencia del carbón, se necesitan más y mejores recursos para almacenar la energía.

 

Objetivos ambiciosos, la mejor garantía para los inversores

 

Como recoge el informe de EY, la industria española de energías renovables comenzó 2020 con perspectivas optimistas, motivadas por los ambiciosos objetivos en este ámbito del nuevo Ejecutivo, y por la previsión de un fuerte crecimiento de la generación comercial no subvencionada.

Si bien la pandemia provocada por la Covid-19 ha complicado el panorama a corto plazo, las perspectivas se mantienen buenas a medio plazo, según el informe. Sobre todo, por la alta prioridad que el Gobierno ha dado a la política climática y energética. El análisis de EY destaca el Plan Nacional de Energía y Clima español, presentado a la Comisión Europea en el pasado mes de abril, y en el que se establece el objetivo de reducir las emisiones en un 23% para 2030 -teniendo como referencia los niveles de 1990. Además, el Plan prevé un aumento de las energías renovables: de 28GW en 2020, a 40GW en 2025 y a 50GW en 2030 para la eólica; y de 8,4GW en 2020, a 22GW en 2025 y 39GW en 2030, para la energía solar fotovoltaica.

 

Un ciclista pasea por molinos de un parque eólico de Navarra. EFE/Ivan Aguinaga

 

Un aumento que seguiría al crecimiento experimentado por las energías eólica y solar durante el año pasado. Un año en el que España se posicionó como el segundo país europeo que más energía eólica instaló -solo por detrás de Reino Unido- y el primero en inversión en este ámbito, con 2.800 millones. Como señala el informe  ‘Wind Energy in Europe 2019’, de WindEurope, España instaló 2,3GW de nueva energía eólica, lo que supuso su mayor tasa de instalación desde 2009, elevando el total a 25GW, según Red Eléctrica de España (REE).

Por su parte, según los datos de SolarPower Europe recogidos en el informe de EY, España se convirtió en el principal mercado europeo en cuanto al aumento de capacidad de energía solar. Nuestro país ha añadido 4,2GW de energía solar fotovoltaica, según la REE.

 

Optimismo postCovid

 

EY no es ajena a la fuerza con la que la pandemia de Covid-19 ha golpeado a España. Como señalan, la presión sobre las cadenas de suministro internacionales y las dificultades para desplazar personal clave retrasarán la construcción de algunos proyectos. No obstante, apuntan como factor de optimismo las exenciones del Gobierno a los promotores, para que pudieran seguir trabajando en algunos proyectos de energías limpias durante el parón, de forma que fabricantes como Vestas, Siemens Gamesa o LM Wind Power pudieron reanudar la producción después del paro de dos semanas en abril.

El estudio también subraya que el cambio climático y los criterios ambientales, sociales y de buen gobierno corporativo son cada vez más estratégicos para las compañías a nivel global, influyendo incluso en su valor en el mercado. Razones por lo que los inversores institucionales no solo valoran la rentabilidad de las empresas, sino su contribución a la sociedad.

En definitiva, el análisis de EY considera que las energías renovables españolas están preparadas para soportar las tormentas a corto plazo provocadas por la Covid-19, al contar con la visión positiva del país que mantienen los inversores y tener una dirección del viaje clara.

 

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