Desiertos, playas, castillos, barrios góticos, arquitectura futurista, islas volcánicas… La variedad de paisajes que ofrece nuestro país lo ha convertido en uno de los mejores escenarios para las grandes producciones internacionales. Repasamos 10 enclaves de cine

 

Ya sea para representar entornos medievales como futuristas, son infinidad las producciones cinematográficas mundiales que encuentran en España el entorno ideal para rodar sus películas.

Un hecho que, además de la proyección turística y cultural que supone para España y las zonas donde se ruedan, impacta positivamente y de forma directa en la economía de estos territorios. Málaga, entre otras, acogió el pasado año 186 proyectos, que dejaron una inversión directa de 23 millones de euros; Tenerife, por su parte, acogió 151 rodajes audiovisuales, que dejaron en la isla casi 20 millones, según Shooting in Spain.

Repasamos 10 de los miles de enclaves de España que han servido de escenario para largometrajes internacionales.

 

Castillo de Loarre

 

 

Este castillo románico, construido en el siglo XI en la localidad oscense del mismo nombre y declarado Monumento Nacional en 1906, fue el escenario de la película El reino de los cielos (2005), del director Ridley Scott. Una película protagonizada por Orlando Bloom, Eva Green, Liam Neeson y Jeremy Irons que también rodó escenas en otros enclaves españoles, como la Casa Pilatos y los Reales Alcázares (Sevilla); el Pinar de Valsaín (Segovia), la Catedral de Ávila o el pueblo cordobés de Palma del Río.

 

Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia

 

 

Una parte importante de la película Tomorrowland: el mundo del mañana (2015), del director Brad Bird y protagonizada por George Clooney se rodó en las futuristas instalaciones de la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia, diseñadas por el visionario Santiago Calatrava. El Umbracle, el Museo de las Ciencias, el Hemisfèric y el Palau de les Artes son parte esencial de la superproducción de Disney.

 

Plaza de España de Sevilla

 

 

La obra del arquitecto Aníbal González para la Exposición Iberoamericana de 1929 ha acogido numerosas producciones. Entre las más significativas, Lawrence de Arabia (1962), que también rodó en la Casa Pilatos, los Reales Alcázares, la Plaza de América y el parque de María Luisa de Sevilla; y Star Wars: El ataque de los clones (2002), para la que se convirtió en el palacio real de Naboo, uno de los planetas del universo creado por George Lucas. Es tal su legado cinematográfico que, en 2017, la Academia de Cine Europea (EFA) la incorporó a sus Tesoros de la Cultura Cinematográfica Europea.

 

Islas Canarias

 

 

Si hay una tierra en España que parece fruto del capricho de los dioses griegos es Canarias. El Parque Nacional del Teide, Icod, Buenavista del Norte y Guía de Isora, además de Timanfaya, en Lanzarote, y las Dunas de Maspalomas, en Gran Canaria, fueron los escenarios elegidos para Furia de Titanes (2010) y su secuela, Ira de Titanes (2012). Un archipiélago que también ha acogido superproducciones como 2 Fast 2 Furious, Exodus o Han Solo: Una historia de Star Wars.

 

Centro de Barcelona

 

 

La riqueza histórica y arquitectónica de Barcelona la ha convertido en multitud de ocasiones en escenario de cine: Jack Nicholson la recorrió en 1975 en busca de un traficante de armas en The Passenger; Cecilia Roth y Penélope Cruz sufrían el desamor y la muerte en la ciudad condal en Todo sobre mi madre; o el protagonista de El Perfume preparaba sus siniestros brebajes en una Barcelona gótica convertida en París. Pero si hay una película internacional que homenajea a la capital de Cataluña es Vicky Cristina Barcelona (2008), de Woody Allen.

 

Cabo de Gata y desierto de Tabernas

 

 

Hablar del género western y España es referirnos directamente a Almería. El desierto de Tabernas fue escenario de algunas de las más icónicas películas del Oeste americanas y del spaghetti western, su corriente italiana: Por un puñado de dólares, La muerte tenía un precio o El bueno, el feo y el malo son solo algunas. Actualmente, es posible disfrutar de los escenarios cinematográficos de los 60 y los 70 en el parque temático Oasys, un auténtico poblado del oeste. Otras superproducciones posteriores, como Conan el Bárbaro (1982) o Indiana Jones y la Última Cruzada (1988) también se rodaron en el Cabo de Gata y el desierto de Tabernas.

 

Castillo de Molina de Aragón

 

 

El castillo más grande y monumental de la provincia de Guadalajara, declarado Monumento Nacional en 1931, fue escenario de la versión cinematográfica de la novela de Umberto Eco, El nombre de la rosa, protagonizada por Sean Connery y un joven Christian Slater. Además de esta fortaleza, construida en los siglos X y XII, son muchos los castillos españoles de cine: los de Peñíscola y Belmonte en El Cid, con Charlton Heston; el de Sigüenza en Colón: El Descubrimiento, con Marlon Brando; o el de Segovia, en Mr Arkadin de Orson Welles.

 

Castilla y León

 

 

Si los años 60 fueron una década dorada para las grandes superproducciones históricas de Hollywood, también lo fue para el protagonismo de Castilla y León como escenario de cine. Doctor Zhivago (1965) convirtió la Sierra de Soria y la zona de la presa de Aldeávila, en Salamanca, en la lejana Siberia, con estrellas como Omar Sharif, Julie Christie, Geraldine Chaplin o Alec Guiness. El bueno, el feo y el malo (1966) rodó en la Sierra de la Demanda, el Monasterio de San Pedro de Arlanza y el cementerio de Contreras, en la provincia de Burgos. Por su parte, La Caída del Imperio Romano (1964), con Sophia Loren, Alec Guiness y James Mason, utilizó la Sierra de Guadarrama, La Pedriza y la Granja de San Ildefonso en su producción. Un enclave, el de la Granja de San Ildefonso y sus alrededores, que también acogió películas como La batalla de las Ardenas (1965), Patton (1979) o 55 días en Pekín (1963).

 

Costa gallega

 

 

Mar adentro (2004), ganadora del Oscar a la Mejor Película Extranjera, tiene entre sus protagonistas a Galicia y sus paisajes. Alejandro Amenábar eligió la espectacular ría de Muros y Noia, la playa das Furnas y el puerto de Insuela-Palmeira, entre otros enclaves de la zona, para su producción más aclamada. Pero la vinculación de Galicia y el cine viene de antes: Orgullo y Pasión (1975), con Cary Grant, Frank Sinatra o Sophia Loren también eligió esta región para su rodaje; como lo hizo más tarde Roman Polanski para su película La muerte y la doncella (1994).

 

Madrid: la ciudad de Almodóvar

 

 

En el universo del director de cine español más internacional, Pedro Almodóvar, Madrid ocupa un lugar privilegiado. Prácticamente es una de sus musas y fetiches. Desde la Plaza Mayor y Callao en La flor de mi secreto, pasando por la Puerta de Alcalá y las Torres Kio en Carne Trémula, hasta Lavapiés y el Cine Doré en su última gran obra, Dolor y Gloria, la ciudad de Madrid es una protagonista más de las películas del director manchego. Existen incluso rutas por los enclaves más icónicos del cine almodovariano en la capital.