Coronavirus SARS-CoV-2 (en naranja) invadiendo una célula (en verde), imagen por microscopía electrónica obtenida de muestras de un pacientes con COVID-19 (créditos: NIAID-NIH)

Profesionales de CSIC, ISCIII, universidades y centros de investigaciónde todo el país trabajan para encontrar una vacuna contra el SARS-CoV-2, causante del coronavirus

 

Desde la irrupción del coronavirus, el mundo se ha lanzado a la búsqueda de una vacuna para el SARS-CoV-2, el virus causante de la pandemia. Según los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), hay actualmente más de 120 proyectos en marcha en todo el planeta. Y diez de ellos se están desarrollando en España, con una financiación ministerial de 7,8 millones de euros, de la partida de 30 millones de euros destinada por el Ministerio de Ciencia a los diferentes proyectos relacionados con el manejo de la Covid-19.

Entre los proyectos españoles de vacuna contra el coronavirus, tres pertenecen al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), cuyo Centro Nacional de Biotecnología (CNB) ha recibido casi 4,5 millones de euros para los estudios de vacunas y anticuerpos. A ello se suman los otros 50 proyectos desarrollados por el CSIC contra la Covid-19.

El Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) -encargado de coordinar la financiación de los proyectos acogidos al Fondo COVID19 del Ministerio de Ciencia– está trabajando en otro proyecto sobre vacunas a través del Centro Nacional de Microbiología. Liderado por el investigador Vicente Mas, da apoyo al resto de investigaciones, proporcionando datos de la respuesta inmune y mejorando la composición de los posibles candidatos a vacuna.

El resto de proyectos cuentan con una financiación de 2,3 millones de euros procedentes del Fondo COVID19.

 

Los proyectos del CSIC

 

Foto: CSIC

 

El CSIC trabaja actualmente en tres grandes proyectos para encontrar una vacuna contra la Covid-19.

Por una parte, Luis Enjuanes e Isabel Sola lideran el proyecto de una vacuna basada en el virus SARS-CoV-2, gracias al cual han obtenido el virus sintético en el laboratorio y, mediante ingeniería genética, están tratando de descubrir qué gen o genes confieren a este virus su virulencia, capaz de inhibir la respuesta inmunitaria innata. Enjuanes prevé disponer de un prototipo para ensayos en animales en menos de medio año.

Por otra, otro equipo liderado por Mariano Esteban y Juan García Arriaza trabaja en una vacuna variante de la que se utilizó contra la viruela. Usan el Vaccinia virus, un poxvirus, que expresa la proteína S del SARS-2, responsable de la entrada del patógeno en las células humanas. Gracias a esa misma tecnología han desarrollado vacunas para el ébola, el zika, el Chikungunya e incluso para el VIH. Es el más avanzado de todos los proyectos: a principios de mayo comenzaron los ensayos en animales y, al final del año, prevén empezar a probarla en humanos.

Además, el CSIC trabaja como coordinador de otro proyecto de vacuna para Covid-19 mediante el uso de un gen de un antígeno del propio coronavirus SARS-CoV-2 para estimular la inmunidad del receptor. Consiste en colocar el gen del antígeno en un “vehículo” sintético de ADN (un plásmido) para introducirlo en el organismo de un paciente e inducir la protección frente a la infección. Un proyecto que, en caso de avanzar positivamente, adelantaría notablemente el proceso de fabricación, dado que este procedimiento ya se ha probado previamente en una vacuna para leishmaniasis canina, que se encuentra en la fase de petición de permiso a la Agencia Europea del Medicamento para su comercialización. Este proyecto, que en dos meses podría empezar a probarse en modelos de ratón, está dirigido por el profesor de investigación ad honorem del CSIC Vicente Larraga, del Centro de Investigaciones Biológicas-Margarita Salas.

 

El resto de proyectos

 

Investigadoras en el ISCIII

 

El Fondo COVID19 ha destinado ya más del 90% de su presupuesto (de los 24 millones de euros disponibles) a los 127 proyectos de investigación en marcha. Entre ellos, los que buscan vacunas contra el virus.

  • El proyecto CoviNanoVax, coordinado por Salvador Borrós y Cristina Folnaguera de la Universidad Ramón Llull, trabaja en el diseño de una vacuna de microARN (siglas de Ácido Ribonucleico) basada en nanopartículas poliméricas dirigidas a las células dendríticas. El estudio busca desarrollar una respuesta inmune específica para inmunizar a personas sanas pero susceptibles, y así protegerlas ante futuras infecciones del SARS-CoV-2. Las vacunas microARN representan una alternativa muy novedosa frente a las vacunas convencionales, rápidas de desarrollar, fáciles y baratas de producir, seguras y fáciles de administrar.
  • La Universidad de Santiago, por su parte, coordina el desarrollo de otra posible vacuna mediante microARN, en su caso con vectores peptídicos. Para ello, van a desarrollar una plataforma para cribar posibles alternativas que puedan ser utilizadas como transportes de genes para la vacuna.
  • La Fundación Miguel Servet-Navarra Biomed lidera el desarrollo de plataformas de vacunas contra el SARS-CoV-2, un proyecto que incluye tres procedimientos diferentes de producción para mejorar la ingeniería de posibles vacunas.
  • El investigador Felipe García, del Instituto de Investigación Biomédicas Augusti Pi i Sunyer (IDIBAPS) – Hospital Clínico de Barcelona, coordina otro proyecto que utiliza un ARN para inducir la producción de anticuerpo frente al SARS-CoV-2 y que será coformulado con nanopartículas. Un proyecto en colaboración con la Universidad de Barcelona.
  • Rafael Blasco, investigador del Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaría (INIA), coordina desde su Centro de Investigación Animal un proyecto basado en un vector vacunal (MVA) a base de plásmidos adaptados e inserciones dobles en el genoma. Un proyecto bastante avanzado, gracias a investigaciones previas.
  • La Universidad de Zaragoza trabaja con una posible modificación de una vacuna que ya se está desarrollando contra la tuberculosos, llamada MTBVAC, íntegramente producida en España. Actualmente en las fases preclínicas finales, se está analizando si la inmunidad específica frente al SARS-CoV-2 que podría generar es lo suficientemente eficaz como para iniciar pruebas en personas durante las próximas semanas.

 

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