Este 19 de noviembre España conmemora el 86.º aniversario de las primeras elecciones a nivel nacional en las que todas las mujeres de país pudieron ejercer su derecho a votar. Un sueño alcanzado que se vio frustrado con la llegada de la dictadura y que no pudo retomarse hasta la muerte de Franco y la instauración de la actual democracia.

En esa primera experiencia mucho tuvo que ver la figura de Clara Campoamor, diputada en las Cortes por el Partido Radical durante la Segunda República. Ella sería la gran impulsora del voto femenino, de la igualdad jurídica ante el hombre y del derecho al divorcio durante el proceso de elaboración de la Constitución.

Todo fue aprobado e incluido en el proyecto excepto el sufragio universal, que tuvo que debatirse en las Cortes. El 1 de octubre de 1931 Campoamor mantendría una disputa dialéctica contra Victoria Kent, contraria al sufragio femenino entre aquellas que no habían cursado estudios universitarios.

Su discurso, con el que no quería dejar atrás a ninguna de las mujeres de la República, venció con 161 votos a favor, 121 en contra y 188 abstenciones. Gracias a ello, en las elecciones del 19 de noviembre de 1933 España contó con 6,5 millones de nuevas votantes. Por fin se habían convertido en ciudadanas de pleno derecho.

 

Clara Campoamor, gran impulsora del sufragio universal femenino en España

 

Experiencias anteriores

 

Aunque la del 19 de noviembre está considerada como la fecha culmen del sufragio universal en nuestro país, lo cierto es que la mujer empezó a tener presencia en el ámbito político desde mucho antes. Por ejemplo, con la Constitución de Cádiz de 1812 llegaría el sufragio pasivo: aunque no podían votar, las mujeres podían ser elegidas parlamentarias.

Por otra parte, existen registros de voto femenino, aunque no en unas elecciones, en 1874 en el llamado Cantón de Cartagena. Por aquel entonces la localidad murciana se había sublevado contra el Gobierno de la República. Tras diversas batallas, los rebeldes sometieron a votación la posible voladura de una veintena de edificios. Un ‘referéndum’ al que se convocó a todos los defensores de la ciudad sin distinción de sexo.

También se recogió en censo electoral a las mujeres cabezas de familia, que podían ser electoras y elegibles durante la dictadura de Primo de Rivera. Aunque nunca pudieron ejercer el derecho porque en ningún momento se celebraron elecciones.

 

La mujer actual, más libre que nunca

 

A pesar de los años de dictadura que truncaron muchos de los derechos y libertades que las mujeres habían alcanzado, con la muerte de Franco y la llegada de la Transición se retomó el camino donde se había dejado. La democracia trajo consigo aires de cambio para todos. Pero sobre todo para ellas, que con paso lento pero firme han llegado hasta nuestros días mucho más fuertes e independientes.

Ocupando puestos de responsabilidad tanto en el ámbito público como en el privado. Levantándose sin temor ante las desigualdades de género y la violencia machista para poder seguir avanzando hacia la igualdad. Empoderándose hasta conseguir una transformación profunda de la sociedad española.

España se colocó en 2018 en el 5.º puesto del índice Women, Peace & Security Index 2019 de una lista de 167 países. Destacan, entre otras cosas, la alta sensación de seguridad de las mujeres mayores de 15 años en la comunidad que las rodea (80,3%), por encima de países como Finlandia, Canadá o Suecia; además de la integración financiera (97,6%).

Aunque todavía no se ha alcanzado la igualdad plena desde el punto de vista social, nuestro país está trabajando día tras día para conseguirlo. Para ello, España se ha alineado con ONU Mujeres, la organización de Naciones Unidas dedicada a promover la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres del mundo. Y esto se está logrando mediante la aprobación de normas internacionales y un trabajo conjunto entre el ente público y la sociedad civil, siguiendo las pautas de la Agenda 2030.