Por tercer año consecutivo batirá récord de peregrinos: más de 350.000 personas, la mitad extranjeros, atraídos por la proyección cultural de una tradición milenaria con proyección global

 

Pese a tratarse de una tradición milenaria, el Camino de Santiago está más en forma que nunca. Por tercer año consecutivo, se prevé que bata su récord de peregrinos: en 2017 superó por primera vez los 300.000 peregrinos; en 2018 fueron 327.000 y, para el año recién terminado, se espera superar por primera vez la cifra de 350.000 personas que llegan a Santiago de Compostela tras seguir alguna de las diferentes rutas del Camino que existen. En concreto, a 30 de noviembre –último mes completo computado-, ya se había superado el último récord, con 344.352 “compostelas” emitidas, el documento que acredita haber recorrido, al menos, 100 kilómetros a pie o 200 a caballo o en bicicleta.

La presencia de peregrinos de internacionales, cada vez mayor, es clave en estas cifras récord. Italia, Alemania, EEUU, Portugal y Francia son los orígenes más frecuentes de los más de 168.000 peregrinos extranjeros registrados en 2017, si bien llegan desde más de 180 países, entre ellos algunos tan lejanos como Rusia, Corea del Sur o

Más de la mitad de peregrinos llegan a Santiago desde el camino francés, que penetra en España por los Pirineos a través de Jaca (Huesca) y Roncesvalles (Navarra) y sigue hasta la capital gallega, si bien gran parte de quienes se embarcan en él lo hacen desde puntos intermedios de este trayecto, a menos kilómetros de Santiago. El camino portugués, por su parte, ha tenido un especial crecimiento en los últimos años. Sea cual sea la ruta, los que alcanzan Santiago aprovechan para conocer, además, otras zonas de Galicia como las Rías Baixas y la costa de Fisterra.

 

Peregrinos por el camino francés cerca del Monte do Gozo. Foto: EFE/Xoán Rey

 

Intercambio de cultura y creación de “conciencia común europea”

 

El éxito de afluencia que actualmente vive el Camino de Santiago poco tiene que ver con la crisis vivida durante el siglo XIX y la mitad del XX. Buena parte de las rutas hasta Santiago se fueron olvidando y quedaron asfaltadas para su utilización por los vehículos. No fue hasta la segunda mitad del siglo XX cuando se comenzó a estudiar cuál había sido el itinerario original de la peregrinación y las poblaciones por las que pasaba, de forma que en 1965 se editó una primera guía para hacer el trayecto en coche desde los Pirineos. A partir de 1980 se comenzó a adecuar para realizarlo a pie y se fue habilitando la infraestructura de albergues para proporcionar alojamiento a los peregrinos.

Será en la década de los 90 cuando el Camino de Santiago experimente un auténtico renacer, unido a la recuperación de un gran número de rutas históricas desde diferentes puntos de la geografía nacional e internacional, gracias a asociaciones de voluntarios. A día de hoy, el Camino cuenta con unas 290 rutas catalogadas que recorren un total de 80.000 kilómetros en 28 países.

Una vinculación internacional que, desde su surgimiento en la Edad media, ha servido de intercambio cultural entre las diferentes poblaciones europeas, y ha ayudado a generar una “extraordinaria vitalidad espiritual, social, cultural y económica” que “se ha convertido, en sus 1.200 años de historia, en un símbolo de fraternidad entre los pueblos y auténtico eje vertebrador de la primera conciencia común de Europa”. Palabras estas utilizadas para entregar el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia en 2004.

 

Santiago en la cultura internacional

 

La inscripción el Camino de Santiago (más concretamente, el camino francés y las rutas del norte de España), en 1993, en la lista de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, sirvió de revulsivo en el interés por esta tradición que, desde entonces, no ha parado de crecer. Tampoco su reflejo en producciones audiovisuales, editoriales o en el interés de celebridades a nivel mundial.

Entre las más visibles, destaca el film ‘The Way’, estrenado en 2010 y que contó con la presencia de Martin Sheen –cuyo origen es gallego- y su hijo Emilio Estévez, director y actor de la producción. Desde el estreno de la película, que trata sobre un oftalmólogo californiano que realiza el Camino de Santiago como último homenaje a su difunto hijo, el número de estadounidenses que realizan la peregrinación ha aumentado.

 

Martin Sheen (d) y su hijo Emilio Estévez, presentan ‘The Way’, situada en el Camino de Santiago. EFE/Lavandeira jr

 

Una década atrás, en 1999, la miniserie ‘Camino de Santiago’, reunió a estrellas internacionales como Anthony Quinn, Charlton Heston, Anne Archer, Massimo Guini, Maria Schrader y Joaquim de Almeida, además de actores españoles como Imanol Arias, Juan Echanove, José Sancho o Pepón Nieto, en la producción española dirigida por Robert Young e inspirada en una historia original de Arturo Pérez-Reverte.

En Alemania, por su parte, la ruta ha ganado popularidad gracias al libro ‘Ich bin dann mal weg’ (‘Bueno, me largo’) del humorista Hape Kerkeling, en el que relata sus vivencias como peregrino del Camino de Santiago. También influyó la visita de la canciller alemana, Angela Merkel, a Santiago en 2014, durante la cual recorrió un tramo del Camino.

A la proyección internacional del Camino se suma la influencia de peregrinos internacionalmente famosos como Shirley MacLaine, cuyas experiencias le permitieron escribir ‘The Way: a Spiritual Journey’; Paulo Coelho, que escribió su primera novela, ‘El Peregrino de Compostela’ tras su peregrinación; la escritora surcoreana Kim Nam Hee, en gran parte responsable del boom del Camino en su país; o Stephen Hawking, que aprovechó la recogida de un premio de la Universidad de Santiago para recorrer la ciudad y pequeños tramos del Camino.