Un día como hoy, en 1714, se creaba la Real Academia de la Lengua, la institución encargada de velar por el correcto uso del español

 

 

“Limpia, fija y da esplendor”. El lema de la Real Academia Española sintetiza y deja claro el objetivo de la institución: garantizar el correcto uso de la lengua española a lo largo del tiempo y de los cambios. Y así lo ha hecho durante 305 años.

El 3 de octubre de 1714 se constituía oficialmente mediante una real cédula del rey Felipe V, por iniciativa del ilustrado Juan Manuel Fernández Pacheco y Zúñiga (1650-1725), que fue también su primer director. Ya antes, el 6 de julio de 1713, se había celebrado ya la primera reunión oficial de la nueva corporación en la casa del fundador. En esos primeros pasos, la RAE estaba formada por once miembros de número, algunos vinculados al movimiento de los novatores (grupo de pensadores y científicos, representantes de la llamada pre-Ilustración española). En 1715, en votación secreta, eligió el lema de la institución y, ya con veinticuatro miembros, aprobó sus primeros estatutos (que se han ido actualizando hasta su última versión, de 1993).

Su precedente y modelo fue la Academia Francesa, fundada por el cardenal Richelieu en 1653. El objetivo principal desde su creación fue la elaboración de un diccionario de la lengua castellana, lo que se materializó entre 1726 y 1739 con la publicación, en seis volúmenes, del Diccionario de Autoridades. En 1741 se publicó la Ortographía y en 1771 la primera edición de la Gramática.

A lo largo de sus más de tres siglos, la RAE ha tenido 31 directores. Con sede, desde 1894, en la madrileña calle de Felipe IV, la institución se ha adaptado a las exigencias y cambios de la sociedad española. Su objetivo, como recogen sus estatutos, es “velar por que la lengua española, en su continua adaptación a las necesidades de los hablantes, no quiebre su esencial unidad”. Prueba de su gran adaptación es su potente presencia digital, especialmente a través de las redes sociales. Mediante el hashtag #RAEConsultas, la institución responde a las dudas lingüísticas de los internautas, además de comunicar las novedades –todo ello, valga decirlo, con un gran ingenio.

 

 

La lengua: vínculo de unión entre 24 países

El compromiso de la RAE con la unidad de la lengua española y su regulación en todo el mundo hispanohablante se ha plasmado en la denominada política lingüística panhispánica, compartida con las otras veintidós entidades que forman parte de la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE).

Una asociación iniciada en México en 1951 –por iniciativa de Miguel Alemán Valdés, entonces presidente del país- tras la convocatoria del I Congreso de Academias. Su comisión permanente se encuentra en Madrid y su lema, “Una estirpe, una lengua y un destino”. La colaboración de todas las academias ha dado frutos como la coautoría del Diccionario de la lengua española a partir de la XXII edición (2001), la Ortografía en sus ediciones de 1999 y 2010, y el Diccionario panhispánico de dudas (2005).

La asociación, junto a la Real Academia Española, fue galardonada con el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia en 2000.