Unas pocas palabras pueden cambiar la realidad de millones de personas e, incluso, de sociedades enteras. Así ocurrió en España cuando, el 30 de junio de 2005, el Congreso de los Diputados, representación de la soberanía española, aprobó la Ley 13/2005 por la que se legalizaba el matrimonio entre personas del mismo sexo, equiparándolo en igualdad de condiciones a la unión entre un hombre y una mujer.

Para ello, pese al largo camino político y social para su aprobación en el Congreso, solo bastó un pequeño cambio en el Código Civil, a través de dicha ley. Se sustituyeron los términos “marido” y “mujer” por el de “cónyuges”; y el de “padre” y “madre”, por el de “progenitores”, y se añadía un segundo párrafo al artículo 44: «El matrimonio tendrá los mismos requisitos y efectos cuando ambos contrayentes sean del mismo o de diferente sexo».

 

Entre los países pioneros

 

Con la entrada en vigor de esta ley, el 3 de julio del mismo año, España se convertía en el tercer país del mundo en legalizar el matrimonio igualitario para todos los ciudadanos, independientemente de su orientación sexual, solo por detrás de Países Bajos (2000) y Bélgica (2003), y en el mismo año que Canadá.

Gracias a esta ley, además, España fue el primer país en establecer la igualdad total en lo relativo a adopción, puesto que la legislación holandesa no contemplaba la adopción de niños extranjeros y la belga aún no admitía la adopción por parte de matrimonios homosexuales.

 

Pedro Zerolo, uno de los grandes impulsores del matrimonio igualitario, celebran su aprobación en la puerta del Congreso de los Diputados, acompañados de diversos colectivos LGTB+. Foto: EFE/Paco Campos

Una sociedad cada vez más abierta

 

Los avances legales sirvieron de motor de progreso para el conjunto de la sociedad española. Si, según el CIS, en 1994 solo un 46,1% de la población creía que los homosexuales debían poder contraer matrimonio civil, en 2004 ese porcentaje había crecido hasta un 66,2%. Hoy en día, un 91% de los españoles considera que las personas LGTB+ deben tener los mismos derechos que las heterosexuales, y solo un 6% considera lo contrario, según el Eurobarómetro sobre aceptación social de las personas LGTB de la Comisión Europea. Un porcentaje que solo superan Suecia (98%) y Países Bajos (97%). España es, además, el país en el que tanto izquierda como derecha política muestran una mayor aceptación de la homosexualidad: un 98% y un 82%, respectivamente, según los datos de Pew Research Center publicados en junio de 2020.