Dalí y Lorca, dos de los nombres más conocidos de la Residencia de Estudiantes

El 6 de mayo de 1910 comenzaba la andadura de una de las experiencias culturales más fructíferas de la historia de España y de Europa, donde coincidieron Lorca, Dalí y Buñuel, entre otros, y se forjó la Generación del 27

 

Resulta sorprendente pensar que, en un mismo espacio, coincidieran figuras universales como Lorca, Dalí, Buñuel, Juan Ramón Jiménez, Ortega y Gasset, Alberti, Machado, Marie Curie, Valéry, Claudel o Le Corbusier. Pero así fue. La Residencia de Estudiantes, institución fundada el 6 de mayo de 1910, pasó de ser un experimento intelectual a uno de los mayores focos de debate y creación cultural de la historia de España y de la Europa de entreguerras.

En las bases de la Residencia de Estudiantes está la obra de Francisco Giner de los Ríos y sus revolucionarias ideas educativas. Influido por la filosofía krausista –que defendía la libertad de cátedra y el derecho de los docentes a exponer sus ideas frente a la censura del poder del Estado y la Iglesia-, y tras ser purgado de la Universidad, funda junto a un grupo de profesores represaliados la Institución Libre de Enseñanza en 1876. Su objetivo será una transformación radical de la sociedad, centrándose en la educación integral de la persona sin vinculaciones políticas, obedeciendo a un estilo de vida y pensamiento. Sus postulados cristalizarán en 1900 en el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, dedicado a la enseñanza; y, en 1907, en la Junta para la Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas, presidida por Santiago Ramón y Cajal. Será del seno de esta última entidad de la que nazca la Residencia de Estudiantes.

 

Del 14 de la calle Fortuny a la Colina de los Chopos

 

Estudiantes en el conocido como «pabellón transatlántico», uno de los tres de la Residencia de Estudiantes construidos en 1915

 

Inspirados en los colleges británicos, con centros residenciales para los estudiantes, Ramón y Cajal y su secretario, José Castillejo, confían en el malagueño Alberto Jiménez Fraud para iniciar el proyecto. El espacio elegido será un chalé en el 14 de la madrileña calle Fortuny, para dar cabida al pequeño número de estudiantes iniciales. Tras el Real Decreto del 6 de mayo de 1910 por el que se funda la Residencia de Estudiantes, el 1 de octubre de ese mismo año abre sus puertas la Residencia de Estudiantes, con capacidad para 15 residentes. Entre los primeros están Jorge Guillén, Miguel Prados y Pere Bosch Gimpera.

En “El 14”-como la conocían sus habitantes-, se potencian actividades dirigidas a la formación integral del individuo, desde conferencias y tertulias, hasta deportes, teatro y cine. El aumento de solicitudes y la necesidad de más espacio les lleva a alquilar cuatro hoteles contiguos y otro en la calle de Rafael Calvo para albergar a más estudiantes. La ampliación definitiva llegará en 1913, con la construcción de nuevos edificios en el Cerro de los Vientos, cercano al antiguo hipódromo, y que Juan Ramón Jiménez bautizará como la Colina de los Chopos.

Obra del arquitecto Antonio Flórez Urdapilleta y de estilo neomudéjar, se construyen tres pabellones, que suman casi 100 habitaciones, en cuyas plantas inferiores se ubican los laboratorios; y un pabellón central, conocido como “La Casa”, que alberga las oficinas, la salas de conferencias, el comedor y algunos dormitorios. Hasta allí se trasladan en 1915, el mismo año en que se crea el grupo femenino de la Residencia de Estudiantes, denominada Residencia de Señoritas, cuya dirección corría a cargo de la pedagoga María de Maeztu, y que se instalará en los edificios desalojados por los estudiantes masculinos.

 

Foco intelectual europeo y origen de la Generación del 27

 

Louis Eaton-Daniel, Juan Centeno, Federico García Lorca, Emilio Prados y
Pepín Bello en una de las habitaciones de la Residencia de Estudiantes

 

En la Residencia de Estudiantes confluyen multitud de disciplinas, corrientes y personalidades, convirtiéndose en un laboratorio creativo sin precedentes y en un foro de debate intelectual en la Europa de entreguerras. Gracias tanto a los estudiantes que vivían allí, como Lorca, Prados, Dalí, Buñuel, Severo Ochoa o García-Pelayo; a quienes visitaban a menudo la Residencia, como Alberti, Salinas, Juan Ramón Jiménez y Antonio Machado; y a quienes participaron en sus seminarios, conferencias, debates y conciertos, como Louis Aragon, Manuel de Falla, Paul Claudel, Max Jacob, Le Corbusier, Paul Éluard, Paul Valéry, Albert Einstein, Marie Curie, Arthur Eddington, Maurice Ravel, J. M. Keynes o Igor Stravinsky.

Pero si hay una promoción que destacó fue la de los residentes entre 1920 y 1927, años en los que coincidieron García Lorca, Salvador Dalí, Emilio Prados, Luis Buñuel, Pepín Bello y otros genios españoles. Una interrelación de poesía, pintura, cine, teatro y diferentes disciplinas que dotaron a la llamada Generación del 27 de una enorme riqueza. Lo que el escritor colombiano Álvaro Mutis llamó “el fértil milagro del espíritu español”.

 

Interrupción del proyecto y recuperación en democracia

 

Imagen de la Residencia de Estudiantes en la actualidad

 

La década de 1930 y la convulsa realidad de España provocará críticas tanto de sectores de derecha como de izquierda a la Residencia de Estudiantes, incompatible con las injerencias del poder y los totalitarismos, fuesen del color que fuesen. La irrupción de la guerra civil interrumpe el proyecto durante casi 50 años. Durante la contienda, la Residencia se convierte en escuela de niños pobres y huérfanos de guerra, sede de la división de las milicias republicanas “La Motorizada”, y, de 1937 a 1939, en hospital de carabineros, una de las instalaciones claves desde donde se frenó una epidemia de paludismo en plena guerra civil. Terminado el conflicto e instaurada la dictadura franquista, sus instalaciones pasan a depender del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), y su legado intelectual cae en el olvido. Tendrá que esperar a 1986, ya plenamente reinstaurada la democracia, para recuperar su nombre y su espíritu.

Actualmente, la Residencia –que sigue acogiendo a estudiantes y participantes en seminarios durante un periodo corto de tiempo- alberga un importante archivo de la Generación del 27 y del pensamiento del primer tercio del siglo XX español, la conocida como “edad de plata” de la cultura contemporánea de España. Entre otros, cuenta con manuscritos, ensayos, fotografías y la biblioteca personal de Luis Cernuda; o la correspondencia personal, dibujos y escritos de Lorca.

 

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